24 de junio de 2016

Un "vegano" a favor de la explotación animal




Hace unos días la publicación Vice España publicó una entrevista a Sergio García Torres, que se presenta como "vegano y candidato animalista" a las elecciones dentro una formación política. Mi intención es comentar de forma concisa algunas declaraciones que realiza en dicha entrevista. Me salto toda la parte estrictamente política para ir directamente al tema de los animales no humanos.

En un momento dado, el entrevistador le pregunta: 
"¿Quienes se llevan las manos a la cabeza con la caza o los toros deberían dejar de comer carne para ser coherentes?"
Ante una cuestión así entiendo que la respuesta de un vegano debería ser que . Un vegano debería explicar que en efecto no hay ninguna diferencia moral entra la caza, la tauromaquia y el consumo de productos animales. Un vegano debería explicar que todo uso de animales no humanos es injusto y que, aparte, no tenemos necesidad de comer animales ni consumirlos en general. !Ah, pero García Torres dice que no! No dice que debemos ser veganos. Él dice que lo que tienes que ser es antitaurino:
«Creo que ser antitaurino es el primer paso hacia una conciencia respetuosa hacia los animales. »
¿En qué se basa para realizar semejante afirmación? No veo que eso tenga fundamento. En países como, por ejemplo, Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, Argentina y Chile, no existe la tauromaquia y tienen un significativo y creciente porcentaje de veganos. He conocido a muchos veganos que no fueron antitaurinos —yo mismo incluido. Conozco veganos que fueron taurinos por haberse criado en ese contexto familiar y luego lo rechazaron. Lo que dice García Torres carece de sentido. No hay que pasar por el antitaurinismo para llegar al veganismo en ninguna forma o modo. Parece que él directamente extrapola su vivencia personal al resto de la gente sin pararse a reflexionar en lo que dice.

Justo a continuación señala:
«La tauromaquia es matar animales por placer y divertimento, sin duda debe ser la primera de las formas de utilización de los animales en ser rechazada socialmente.»
Esta declaración es tan absurda como la anterior. El consumo de animales para alimento también implica matar animales sólo por placer. Y lo mismo se puede decir el consumo para vestimenta. No hay diferencia con la tauromaquia. Aunque mucha gente crea erróneamente que necesita comer animales; los humanos no necesitamos comer animales. Así que sólo lo hacemos porque nos da placer y por costumbre. Exactamente lo mismo que sucede con la tauromaquia.

Con sus declaraciones, García Torres no ayuda a que la gente comprenda que ser aficionado a comer animales es moralmente lo mismo que ser aficionado a la tauromaquia. Él no ayuda en nada a que la gente deje de explotar animales. Más bien, sus declaraciones perjudican a la concienciación en favor del veganismo. Él difunde la idea de que no tenemos la obligación moral de ser veganos y que debemos enfocarnos sólo en determinados usos de animales como la tauromaquia.

El entrevistador con sus más o menos acertadas preguntas parece acercarse mucho más a lo que sería el pensamiento de un vegano que García Torres con sus terribles respuestas, el cual incluso llega a decir que él es vegano "en lo personal". Decir que alguien es vegano "en lo personal" —ignorando el resto de ámbitos de la vida— es como si alguien dijera que es vegano "cuando duerme" pero no el resto del tiempo. Es un chiste. García Torres convierte el veganismo en un chiste.

Estoy de acuerdo en que no debemos juzgar a las personas pero eso no significa que no podamos juzgar las ideas y las acciones de las personas. Por eso podemos juzgar que la tauromaquia está mal y que la explotación animal está mal. Que haya personas que necesiten un tiempo de transición para comprender y adoptar el veganismo no significa que no debamos señalar explícitamente que el veganismo es una obligación en tanto que los demás animales tienen valor moral.

El psicólogo Casey Taft señala en su trabajo que el cambio de conducta sólo puede producirse cuando explicamos de forma muy clara que el veganismo —y nada menos que el veganismo— es la única posición justa si queremos respetar a los demás animales y no tratarlos como objetos. De lo contrario, la gente tenderá a continuar con los hábitos establecidos y a modificarlos superficialmente.

El veganismo no es un "asunto personal"; es un imperativo moral. Lo que García Torres está diciendo que explotar a otros animales es un "asunto personal". Éste es precisamente el argumento que defienden los taurinos y los defensores de la explotación animal para intentar justificar su actividad. Ellos dicen que la tauromaquia y el consumo de animales debe ser considerado un asunto privado. García Torres se apunta a la corriente que pretende reducir el veganismo a ser una simple preferencia personal y no un tema de obligación moral que debe aplicarse en todos los ámbitos de la vida.

Sin embargo, el párrafo más terrorífico de todos todavía estaba por llegar; cuando le preguntan por el "sufrimiento en los mataderos" y él responde:
«En cuanto a animales de "consumo", sin duda la posición que podremos aportar a las directivas europeas serán en torno al control de mataderos, aumento de la calidad de vida de estos animales, fomentar el consumo responsable de productos de origen animal, una reforma de las ayudas de la PAC favoreciendo la cría extensiva sobre la intensiva y la producción responsable y local.»
Es decir, que García Torres explícitamente apoya la existencia de mataderos controlados, apoya la regulaciones del Bienestar Animal, defiende que se debe fomentar el consumo "responsable" de animales y que estos animales sean preferentemente esclavizados mediante confinamiento extensivo en lugar de intensivo. Las propuestas de García Torres son indistinguibles del discurso de cualquier persona no-vegana en relación con este tema.

Veganismo es sinónimo de abolicionismo de la explotación animal. ¿Nos parece correcto que un autodenominado abolicionista de la esclavitud humana dijera que lo que debemos hacer es fomentar la esclavitud humana "responsable"? El veganismo es análogo al feminismo. ¿Nos parecería correcto que una autodenominada feminista dijera que lo que debemos hacer es fomentar el machismo "responsable"?

Que Sergio García Torres se autodenomine "vegano" es tan absurdo como que alguien que come animales se considere vegano. Sucede que hay personas que dejan de consumir productos de la explotación animal porque no están de acuerdo con las condiciones en que se realiza esta explotación. Pero si las condiciones cambian entonces su actitud puede cambiar y volver a participar en el consumo de animales. Esto es a lo que denominamos bienestarismo ideológico.

Sergio García Torres no es vegano; su posición es todo lo opuesto al veganismo. Es un activo defensor de la esclavitud de los animales no humanos y de la ideología bienestarista que pretende eliminar determinadas actividades consideradas especialmente crueles —y que califican de "maltrato"— al mismo tiempo que se encarga de reformar la explotación animal para que podamos continuar explotando animales con la conciencia más tranquila porque nos preocupamos por su "bienestar".

Desconozco lo que pasa por la mente de García Torres; pero lo que sí veo es que su idea de veganismo no tiene nada que ver con la mía ni con la definición original del veganismo. Su peculiar "veganismo" consiste en reducirlo a un asunto personal y en ignorarlo cuando le conviene. No hay diferencia con la persona que decide dejar de consumir animales por simple gusto y luego en el resto de su vida actúa siguiendo las mismas pautas ya establecidas. Esto es todo lo contrario de lo que el veganismo pretende representar.

Si García Torres fuera vegano hubiera aprovecha la entrevista para promover el veganismo pero vemos que su retórica no se aparta del bienestarismo más tradicional que lleva prevaleciendo desde hace siglos y que en nada ha servido para ayudar a que los demás animales dejen de ser agredidos y esclavizados. Si esto es lo que deseamos —si queremos continuar la opresión sobre los demás animales— entonces no dudemos en darle nuestro apoyo.

El caso de García Torres no es un caso aislado ni excepcional. De hecho, esto es algo habitual. A menudo encontramos gente que dice ser animalista, defensora de los animales e incluso "vegana", se posiciona a favor de la dominación sobre los demás animales, a favor de regular nuestra explotación sobre ellos, y no cuestionan ni rechazan el especismo ni el estatus de propiedad al que están sometidos los no-humanos.

Para terminar, en el caso de que a alguien le surgiera la idea de que yo apoyo al partido animalista, o alguna otra formación política, le sugiero que antes lea este artículo sobre mi postura respecto del ámbito político. 

15 de junio de 2016

El negocio animalista en apoyo de la industria del huevo




La organización "IgualdadAnimal" ha anunciado en su página que: 
"La industria del huevo de EE. UU. dejará de triturar vivos a millones de pollitos macho". 
Con esto quiere referirse al hecho de que la organización norteamericana Humane League afirma haber convencido a la industria avícola para que aplique una técnica que permite identificar y desechar los huevos que contengan embriones masculinos. El propósito es incubar sólo los que contengan embriones femeninos para que se desarrollen como gallinas y poder quitarles los huevos que produzcan. Los pollitos macho no pueden poner huevos así que son asesinados al poco de nacer.

"IgualdadAnimal" apoya, difunde y celebra esta medida calificándola como un "progreso", pero ¿un progreso hacia dónde?

Los explotadores institucionales reconocen que esta medida es "comercialmente viable" según declara la propia Humane League para el periódico Washington Post , es decir, que esto no supone ninguna amenaza a su beneficio económico ni a su existencia como industria. Por tanto, esto no es algo que ayude a progresar hacia la abolición de la explotación animal.

Además, la reforma no se implantará hasta dentro de cuatro años, y puede que para entonces ni siquiera se adopte, dado que se trata de un mero compromiso verbal. Es posible que sea una pura maniobra publicitaria. Los grupos corporativos necesitan anunciar periódicamente "victorias" para animar a la gente a que les donen más dinero. Es un negocio. Estos grupos animalistas muestras escenas de "crueldad" y piden dinero a la gente alegando que ellos lo van a solucionar. Pero en realidad no solucionan nada.

Incluso aunque se llegara a implementar esa medida, no se salvaría ni un solo animal. Lo único que sucedería es que, en lugar de incubar machos y hembras, se incubarían sólo hembras. Y todas las gallinas que nazcan vivirán sometidas para producir huevos y luego ser enviadas al matadero. Ni un solo animal se salvaría de la explotación. Por tanto, se trata de publicidad engañosa.

Imaginemos un grupo de proxenetas que tuviera a mujeres secuestradas para inseminarlas forzosamente con la intención de que tengan niñas a las que explotar sexualmente, pero que matara a los niños varones porque no les sirven para su propósito. ¿Alguien piensa que es aceptable asesorar a los proxenetas sobre una técnica que les permitiera abortar a los embriones varones y así poder conseguir que todos los nacimientos sean niñas? Esto es moralmente obsceno y repudiable. Sin embargo, los grupos animalistas adoptan como norma esta labor de complicidad con los explotadores.

La reforma bienestarista sirve para tranquilizar nuestra conciencia; no sirve para evitar la injusticia que infligimos a los animales no humanos. De hecho, el concepto de "bienestar animal" resulta más bien útil para reforzar y perpetuar la explotación sobre los no-humanos.

Si en verdad no quisiéramos causar un daño innecesario e injustificado a los demás animales entonces nos haríamos veganos —y difundiríamos el veganismo como imperativo moral. Todo los demás no son más que medidas inútiles y éticamente reprobables, que no afectan al problema.

Hacia lo único que están consiguiendo progresar los grupos bienestaristas es hacia una reforma de la esclavitud que permita que la gente se sienta más cómoda consumiendo explotación animal y fomentar la creencia de que podemos explotar a otros animales de forma "humanitaria".

31 de mayo de 2016

La dieta vegana en el activismo




En este ensayo me gustaría exponer algunas razones que justificarían la posibilidad de que el activismo vegano preste una atención especial al tema de la alimentación.

Tengo cuatro razones principales que señalar, una por una:

  • Empírica — Si tenemos en cuenta a todos los animales no humanos explotados, parece que, según las estadísticas, alrededor del 99% de estos animales son utilizados para alimentación. Además, también cerca del 99% de la gente come animales y practica ese hábito casi todos los días —aunque quizás este porcentaje ya sea menor en determinados países en los que el número de veganos ha crecido exponencialmente estos últimos años. Si eliminamos el 99% de la explotación animal en nuestra vida parece razonable suponer que esto nos acerca a eliminar la totalidad de dicha explotación.
  • Psicológica — Quien consiga abadonar el hábito inculcado de comer animales le resultará mucho más fácil evitar el resto de la explotación animal. Obviamente el hábito de comer es esencial para la supervivencia, y desde la infancia somos acostumbrados a una forma y a un contenido sobre lo que comemos. Este hábito cobra un especial arraigo en nuestra mente y se convierte en una poderosa inercia. Haber corregido esta inercia, adecuando nuestros hábitos de forma ética, indicaría que en verdad nos importa respetar a los demás animales.
  • Moral — Considerar a otros animales como si fueran comida es una forma de cosificación extrema. Todos sus intereses básicos no cuentan frente a nuestros deseos. No habría moralidad alguna en nuestra relación con los demás animales en tanto que los consideremos como objetos y recursos para satisfacer nuestros fines. La ética en su forma más elemental comienza sólo cuando asumimos que no está bien hacer daño sin una razón que lo justifique, es decir, por motivos de placer, comodidad o costumbre. A esto es a lo que denominamos como principio humanitario. Si uno no acepta ni siquiera este principio elemental entonces esto quiere decir que no asume ninguna clase de moralidad respecto de los demás animales.
  • Práctica — La mayoría de la gente todavía desconoce que podemos vivir saludablemente sin comer animales y tampoco sabe bien cómo se habría adoptar una alimentación vegetal equilibrada y sabrosa. Es por esto que enseñar a cocinar y difundir recetas no es algo frívolo sino que forma parte de la necesaria educación vegana de la sociedad. Desde un punto de vista práctico, no es menos importante explicar que algo está mal, y por qué está mal, que enseñar cómo evitar ese mal y sustituirlo por un bien.

Por último, quisiera matizar esta reflexión con dos observaciones:

Primero; la focalización en la dieta parte de una premisa hipotética y no absoluta. Es algo que podemos hacer pero no que debamos hacer. Estas razones apuntan a la legitimidad moral y práctica de esta posibilidad, pero no conducen a suponer haya una obligación de que el activismo vegano se centre en la dieta. No creo que que estemos obligados a focalizar en la alimentación. Se puede optar por no aplicar esta prevalencia. Ahora bien, si vamos a prestar especial atención sobre una cuestión entonces sí que estaríamos obligados a focalizar en el tema de alimentación, y no en otro asunto distinto. Ninguna de las razones expuestas justificaría, por ejemplo, centrarnos en la vestimenta, o en la tauromaquia, o en el uso de animales para fines científicos.

Segundo; si las razones que expongo son correctas entonces puede estar justificado que un activismo vegano preste atención especial a la alimentación, pero no se justifica sin embargo que el activismo se exclusivice o se limite sólo a la alimentación. Además, los argumentos que sostienen cualquier iniciativa vegana debe indicar de forma muy explícita y clara que el problema moral es la explotación animal en sí misma—que la injusticia es el uso de animales no humanos, ya sea para alimentación o cualquier otro propósito— y no que el problema esté en el solo hecho de comer a otros animales. En ningún caso se justifica discriminar o ignorar a las demás víctimas del especismo que son explotadas para otros fines que no son la alimentación.

En conclusión, veo problemático que alguien dé por hecho que está bien centrarse en la alimentación como forma de activismo, sin haberlo razonado previamente. Aunque mucho peor aún es que alguien crea, erróneamente a mi parecer, que ser vegano es coherente con dedicar su activismo a campañas monotemáticas. En ambos casos nos decantamos por formas de activismo motivados por la inercia o el gusto personal, y no por razones.

Es un imperativo racional reflexionar sobre todo y nunca dar nada por sentado sobre lo que pensamos y hacemos. Si nuestras creencias y costumbres fueran racionales se deberían poder justificar con argumentos razonados. De lo contrario tendríamos que cuestionar seriamente su validez.

4 de mayo de 2016

El Dilema del Tranvía


Existe un dilema imaginarío muy habitual en filosofía moral que se conoce como el dilema del tranvía. Hay diversas variantes de este dilema, pero lo esencial del asunto reside en que tenemos la posibilidad de desviar la dirección del trayecto de un vehículo. En mi otro blog de filosofía general ya expuse concisamente mi respuesta a este dilema, así que no entraré aquí a analizarlo.

Lo que yo quería señalar en este entrada es un breve vídeo publicado en youtube en el que podemos asistir una nueva versión de aquel dilema con la particularidad de que está aplicado a la cuestión del veganismo. Está locutado en inglés pero dispone de subtítulos en español:




Básicamente el mensaje del vídeo señala que ante la explotación animal tenemos dos opciones y sólo dos: o seguimos participando en ella —y por tanto somos explotadores de animales— o rechazamos formar parte de esa dinámica opresora que causa sufrimiento y muerte por simple inercia basada en la costumbre y el placer.

Sin necesidad de recurrir a una ética de Derechos Animales, podemos justificar el imperativo moral del veganismo apelando simplemente a nuestra intuición moral básica que dice que no está bien causar daño y sufrimiento a otros animales cuando no hay necesidad que lo justifique y podemos evitarlo. Si ni siquiera estamos de acuerdo en este principio humanitario quiere decir que carecemos de moral y que pensamos que está bien dañar a otros por mera diversión o placer.

Casi todos los usos que hacemos de los animales nohumanos son ya innecesarios, prescindibles y sustituibles: no necesitamos utilizar a otros animales para alimentarnos, vestirnos, entretenernos y satisfacer todas nuestras necesidades vitales. 

Es cierto que siendo veganos no evitamos todo el daño que causamos a otros animales. La agricultura y la contaminación que causamos también les perjudica. Pero lo que sí está claro es que siendo veganos evitamos el daño concreto que es la explotación animal. Esta cuestión la expliqué con cierto detalle en mi respuesta a la crítica de Claudio Bertonatti.  

¿El hecho de que en este momento no podamos evitar todo el daño que causamos a otros animales justifica que sigamos explotándolos? No. Un mal nunca puede justificar otro mal.

¿Acaso el hecho de que no podamos evitar todo el daño que causamos a otros humanos justifica que sigamos practicando el canibalismo y la esclavitud?

Es rotundamente absurdo que decidamos no eliminar un mal cuando podemos hacerlo alegando para ello que no podemos evitar todo el resto del mal que cometemos.

El único argumento que sostiene nuestra costumbre de explotar a otros animales es que nos divierte, nos da placer, nos reporta un beneficio; por tanto, no habría diferencia moral entre nosotros y las personas que cometen esos abusos que nos resultan tan detestables. Ellos también abusan de los animales por placer, diversión o beneficio en general —igual que hacemos nosotros si participamos en la explotación animal.

Podemos evitar ya la explotación animal; no es necesaria, y existen argumentos morales de peso que explican por qué la explotación animal es totalmente contraria a la ética en su sentido más elemental.

La única cuestión que realmente queda por esclarecer es: ¿ahora qué vamos a decidir?


14 de abril de 2016

Evitando el Abandono del Veganismo: El Poder de la Ética





En este artículo de la nutricionista y activista vegana Ginny Messina se trata acerca de la importancia de difundir el veganismo desde una perspectiva ética, argumentando que la ética resulta ser el enfoque más eficaz para conseguir que las personas no sólo se hagan veganas sino que permanezcan veganas. 

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 Evitando el Abandono del Veganismo: 
El Poder de la Ética
Ayudar a la gente a hacerse vegana es genial. Pero carece de sentido si no les ayudamos a mantenerse veganos. La semana pasada escribí acerca de que exagerar los beneficios de una dieta vegana puede provocar que la gente abandone el veganismo. Uno de los motivos por el que las personas abandonan la dieta vegana es porque pierden la fe en sus beneficios. Esto está más cerca de ocurrir cuando se realizan afirmaciones inverosímiles sobre ella. 
También corremos el riesgo de perder veganos cuando decidimos ignorar la ética. Aunque la salud personal puede motivar a la gente a hacerse vegana o vegetariana, la ética es mucho más persuasiva. 
Según he estado investigando acerca de prevenir el abandono, he estudiado documentación al respecto que incluye:
  • Investigaciones sobre cambios exitosos en la dieta. 
  • Investigaciones sobre el cambio de dieta en veganos y vegetarianos. 
Los hallazos al respecto son relativamente consistentes acerca del poder de la ética en ayudar a la gente a permanecer vegana.
Por ejemplo, el estudio de Faunalytics encontró que la salud fue la motivación principal citada por la mayoría de los ex-vegetarianos. Un estudio de la Universidad Winthrop en Carolina del Sur también encontró que los vegetarianos que estaban motivados por la ética "demostraban sentimientos y convicciones más fuertes". Ellos apenas comieron productos animales y estaban menos cerca de desviarse [1].
Curiosamente, un estudio del departamento de psicología de la universidad de Surrey en el Reino Unido encontró que la ética era un motivador más fuerte que la salud para un cambio duradero a la hora de cambiar la dieta [2]. Los investigadores dijeron que "...si la intervención puede motivar a los individuos mediante otros factores aparte de la salud, como es la ética, entonces ese enfoque sería un mayor desencadenante de desenlaces positivos."
¿Por qué la gente que se hace vegana por los animales está más motivada a continuar siéndolo? Puedo pensar en tres posibles razones:
1. La ética vegana es única
El estudio de la Asociación Vegetariana de Toronto descubrió que la mayoría de los ex-vegetarianos pensaban que podían conseguir los mismos beneficios con una dieta que incluyera carne animal. Y seguramente estaban en lo cierto.
Podemos —y debemos— decirle a la gente que una dieta vegana es una buena elección para una alimentación saludable; pero no podemos decirles que es la única opción. Una dieta basada en plantas que incluya pequeñas cantidades de productos animales puede ser igualmente saludable. 
¿Pero y la ética del veganismo? Una vez que la asumes, ya no hay alternativa de vida. Esto es especialmente cierto para aquellos que abrazan la ética de Derechos Animales [3]. Si estamos de acuerdo en que los animales no existen para nosotros bajo ninguna circunstancia, el veganismo es en verdad nuestra única opción.
2. Los veganos con una motivación por la salud adoptan dietas más restrictivas y menos óptimas
Los veganos que sólo están motivados por la ética adoptan un enfoque más relajado en sus opciones alimentarias, lo cual consigue que la dieta vegana sea más fácil de llevar y que resulte más fácil de conseguir los nutrientes necesarios [4,5]. Los veganos con una motivación por la salud son menos proclives a tomar los suplementos adecuados [5]. Un grupo de investigadores señaló que "es posible que los veganos motivados por la salud, en su búsqueda de conseguir una mejor salud mediante la dieta, infravaloren la toma de suplementos, pensando que el consumo de vegetales es la mejor forma de obtener los nutrientes esenciales." Si esto es cierto, resulta que la motivación por la salud implica un mayor riesgo de deficiencias nutricionales.
3. La ética es parte de lo que somos
En un estudio titulado "Moralización y Hacerse Vegetariano", los investigadores señalaron que "los valores morales son a menudo referidos como algo internalizado, esto es, como algo que es parte de uno mismo" [6]. 
Esto es importante porque muchos ex-vegetarianos dicen que no sentían que la dieta fuera parte de su "identidad". Quizás si hicieran la conexión moral —la conexión con sus valores internos— mucha más gente vería el veganismo como algo que es más parte de su identidad de lo que creen. 
Hay una teoría que postula que quienes adoptan una dieta vegana por salud podrían asumir las consideraciones éticas más adelante, con la esperanza de que luego asuman otros cambios en su vida que reflejen la ética vegana. Pudiera ser. Pero —posiblemente debido a que las razones éticas para el vegetarianismo se internalizan de forma profunda— parece que los vegetarianos éticos son los más proclives a motivarse para permanecer vegetarianos [6]. 
Activismo Vegano: La Ética Primero
El problema con las personas que abandonan el veganismo es algo serio. Cuando la gente dice "yo fui vegano, pero..." esto perpetúa la idea de que las dietas veganas son difíciles o insalubres. Además, es posible que los ex-vegetarianos consuman más pollo que la gente que nunca fue vegetariana —lo cual no es sorprendente si los ex-vegetarianos estaban motivados por su salud [7]. Esto es algo que agrava todavía más el sufrimiento de los animales.
Yo promuevo la dieta vegana por razones éticas porque no tengo otra elección. No es posible argumentar que todos los productos de origen animal son peligrosos sin incurrir en una perspectiva sesgada. Yo no podría actuar así y luego decir que "me baso en la evidencia". Afortunadamente, parece que en todo caso la ética es un motivador más poderoso para adoptar una dieta vegana indefinidamente.
Con recursos limitados, parece ser mejor que nos enfoquemos en aquello que consigue crear más veganos que permanecen veganos. Y aunque prefieras adoptar tu propio enfoque para el activismo, al menos considera incluir la ética como una parte de tu mensaje.

[1] Hoffman SR, Stallings SF, Bessinger RC, Brooks GT. "Differences between health and ethical vegetarians. Strength of conviction, nutrition knowledge, dietary restriction, and duration of adherence". Appetite 2013;65:139-44. 
[2] Ogden J, Karim L, Choudry A, Brown K. "Understanding successful behaviour change: the role of intentions, attitudes to the target and motivations and the example of diet". Health Educ Res 2007;22:397-405. 
[3] Menzies K, Sheeshka J. "The process of exiting vegetarianism: an exploratory study". Can J Diet Pract Res 2012;73:163-8. 
[4] Dyett PA, Sabate J, Haddad E, Rajaram S, Shavlik D. "Vegan lifestyle behaviors: an exploration of congruence with health-related beliefs and assessed health indices". Appetite 2013;67:119-24.
[5] Radnitz C, Beezhold B, DiMatteo J. "Investigation of lifestyle choices of individuals following a vegan diet for health and ethical reasons". Appetite 2015;90:31-6. 
[6] Rozin P MM, Stoess C. . "Moralization and becoming a vegetarian: The transformation of preferences into values and the recruitment of disgust". Psychological Science 1997;8:67-73.
[7] Barr SI, Chapman GE. "Perceptions and practices of self-defined current vegetarian, former vegetarian, and nonvegetarian women". J Am Diet Assoc 2002;102:354-60.

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Muchos hemos sostenido que el veganismo sólo puede existir como principio ético de respeto a los demás animales. Este bien argumentado artículo de Ginny Messina aporta nuevos argumentos a esta idea.

Obviamente el contexto social en el que vivimos no ha sido hasta ahora favorable para el veganismo, sino más bien todo lo contrario, ya que vivimos en una cultura especista asentada sobre la explotación animal. Por eso, las personas que se deciden hacerse veganas se encuentran con que tienen que combatir sus propios hábitos y prejucios adquiridos así como también la influencia negativa de personas no-veganas con las que se relacionan en su vida.

Messina explica que es igual de importante motivar a que la gente decida hacerse vegana como ayudarla a que continúen siendo veganos frente a la presión interna [hábitos, prejuicios] como la externa [contexto social].

La forma que demuestra ser más efectiva para que el veganismo sea interiorizado es apelar a nuestra propia conciencia moral; y no al egoísmo. Así lo demuestran las recientes investigaciones acerca del cambio de conducta. Lo cual también coincide con lo expuesto sobre esa misma cuestión por el profesor Casey Taft.


El texto de Messina es otra prueba que demuestra que el enfoque ético en el activismo vegano no sólo sería la opción moralmente correcta sino que también es la más eficaz desde el punto de vista puramente práctico para difundir el veganismo con éxito.

Lo único que quizás yo le podría reprochar a Messina es que su enfoque considera el veganismo como una práctica —no explotar animales no humanos— que no incluye un significado ético inherente. Si bien, ella señala que el veganismo, como práctica, sólo se puede sostener coherentemente con una base ética que considere que los demás animales no deben ser usados como medios para nuestros fines.

El veganismo ya es un principio moral en sí mismo, puesto que fue definido como el rechazo moral a la consificación de los demás animales y la idea de que existen para el beneficio humano. Actualmente, la mayoría de la gente entiende el veganismo como una práctica, aunque esté fundamentada en consideraciones éticas.

Por cierto, si alguien tiene curiosidad por conocer las recomendaciones profesionales de Messina sobre la dieta vegana, puede consultar esta entrevista traducida al español.

6 de abril de 2016

"Libre de Maltrato Animal" - Pleno de Explotación Animal





Existe una tendencia, promovida por grupos animalistas, a declarar determinadas poblaciones como "libres de maltrato animal" basándose en el hecho de que han prohibido determinadas formas de explotación animal como la tauromaquia o el uso de animales nohumanos en actividades circenses. Ciudades como Mallorca, Vitoria y Tavernes se han apuntando a esa declaración de ciudades "libres de maltrato animal".

Algo debe cambiar para que todo siga igual.

Por supuesto, la gran mayoría de la gente que viven en estas ciudades come animales, viste animales, compra animales,... pero como han prohibido las corridas de toros o los circos "con animales" entonces ya todo está bien en nuestra relación con los demás animales. Ya podemos decir que son poblaciones "libre de maltrato animal". Y como casi todo el mundo considera que el problema en nuestra relación con los demás animales es el "maltrato" entonces ya no hay que preocuparse, puesto que ya no hay maltrato.

Ni la intención, ni el objetivo, ni la medida en sí misma, ni el efecto que causa, tienen que ver con respetar a los demás animales como personas y liberarlos de nuestra explotación.

Todo esto sirve exclusivamente para perpetuar la esclavitud dándole una apariencia renovada mediante la eliminación de determinadas actividades muy minoritarias que se consideran "crueles" —en el sentido de que causan un sufrimiento excesivo para el beneficio que de ello obtienen los humanos— y de ese modo poder proclamar que ya somos "humanitarios" y nos hemos librado del "maltrato".

El concepto de "maltrato animal" no cuestiona ni presenta ninguna objeción a la existencia de la explotación animal. El "maltrato animal" no cuestiona el hecho de que sometamos a otros animales como nuestra propiedad. El "maltrato animal" no cuestiona la esclavitud de los animales no humanos. El concepto de "maltrato animal" no cuestiona que consideremos a otros animales como recursos que existen para nuestro beneficio.

Ese tipo de medidas son un avance en la dirección de reforzar el paradigma bienestarista que dice que está bien oprimir a los demás animales aunque sin ser "crueles" con ellos. Debemos eliminar "la crueldad" para así poder seguir explotando a los no-humanos para nuestros fines, pero de forma "humanitaria".

El objetivo del antitaurinismo, y demás campañas monotemáticas, consiste en reformar la explotación animal eliminando determinados usos marginales considerados "crueles" para que el resto de la esclavitud se mantenga dentro de unos parámetros de "bienestar animal". 

Incluso prohibiendo las corridas de toros, los toros siguen siendo explotados. En Cataluña los toros siguen siendo utilizados en espectáculos ["correbous"], o como sementales, y siguen siendo enviados al matadero. Del mismo modo que aunque en un país esté prohibido comer perros y gatos, éstos siguen siendo explotados, pues son utilizados para servir de compañía, o como sujetos forzados a experimentación, entre otros usos.

La tauromaquia fue prohibida hace siglos en varios países. El uso de animales nohumanos en circos fue prohibido hace décadas en varios países. Nada de esto ha conducido ni remotamente a un desmantelamiento de la explotación animal. No hay conexión lógica ni empírica entre prohibir determinada forma de explotar a los otros animales y acabar con la explotación animal.

El efecto que tienen esas prohibiciones es el contrario: como ya se han prohibido "los peores abusos" entonces la gente considera que podemos seguir explotando a los demás animales puesto ahora que lo hacemos de forma "humanitaria" bajo determinadas regulaciones de "bienestar animal".

Las prohibiciones basadas en el "maltrato animal" son cambios meramente cosméticos y no afectan en nada a la estructura ideológica y social que causa y sostiene la explotación de los animales no humanos.

El problema no es el cambio gradual sino que ese cambio es superficial

El problema en la medida bienestarista no está en que se trate de una supuesta reforma gradual. El problema está en el contenido y la forma y el criterio que conforman ese supuesto cambio. Un cambio puede ser meramente superficial o incluso contraproducente, como es el caso que nos ocupa.

No estoy criticando la idea de progreso y cambio gradual sino que critico el hecho de que ese cambio no va dirigido a erradicar el especismo y abolir la explotación animal. Al contrario, su objetivo es defender el especismo y nuestra esclavitud sobre los demás animales, e impedir que se cuestione seriamente nuestra relación moral con los no-humanos.

Vivimos en una cultura especista, que considera que los demás animales existen para ser dominados y utilizados por los humanos. Sin embargo, por muy predominante que sea ese prejuicio, esto no implica que debamos aceptarlo o que no debamos actuar para cambiarlo. Del mismo modo que el hecho de que vivamos en una cultura machista no implica que debamos aceptarlo o que no debamos hacer nada por cambiarlo.

Una cultura milenaria basada en la dominación y el desprecio hacia los no-humanos no se erradica de un día para otro; pero la vía reformista/bienestarista no es el camino para acabar con nuestra violencia que ejercemos contra los demás animales sino que es la forma más efectiva para perpetuarla indefinidamente.

No es ilusorio pensar que podemos erradicar el especismo. El prejuicio del especismo no funciona de forma esencialmente diferente a los otros prejuicios similares, y no hay razón para pensar que no pueda ser combatido y eliminado del mismo modo que otros prejuicios lo han sido.

En otras épocas, no lejanas, prejuicios como el racismo, el machismo y la homofobia eran predominantes y casi la totalidad de la gente los asumía como algo normal. Pero gracias al pensamiento crítico y a los movimientos de activismo social esos prejuicios se fueron desafiando y erradicando primero en mentalidad de la gente y luego en la organización social.

Asumiendo y promoviendo el veganismo podríamos acabar con todas las formas de explotación animal; pero en lugar de asumir y fomentar el veganismo, la mayoría de grupos animalistas se dedica a ignorar deliberadamente al 99% de los animales explotados por el hombre; y para aquellos pocos a los que presta atención propone medidas para reformar su esclavitud.

Que la gente se haga vegana sí es un progreso moral; esto sí es un cambio real en nuestra relación con los animales nohumanos

Por supuesto que los daños que infligimos a los demás animales no terminan por completo con el veganismo; pero el veganismo es la base para que se produzca un cambio real en la forma en que nos relacionamos con los animales que no son humanos —y dejemos de causarles un daño que es injustificado, innecesario y evitable— en lugar de un cambio superficial que mantiene las cosas exactamente como ya estaban al comienzo promoviendo la falsa ilusión de que algo ha mejorado.


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