17 de julio de 2016

Bienestar Animal vs. Liberación Animal



Aquí me gustaría compartir un artículo del biólogo y activista brasileño Sergio Greif sobre la diferencia fundamental entre la posición del Bienestar Animal y el ideal de la Liberación Animal. Es un escrito que me ayudó a comprender esta diferencia hace ya unos cuantos años; y creo que sigue teniendo el mismo valor didáctico. El texto estaba disponible en varias páginas, pero resulta que éstas han desaparecido o se han renovado eliminando dicho texto; por lo cual he decidido recuperarlo para el blog.

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BIENESTAR ANIMAL vs. LIBERACIÓN ANIMAL
"Bienestar" y "liberación" animal son términos que muchas veces se confunden, especialmente cuando no se está compenetrado en el tema. No porque su diferencia sea demasiado sutil, sino porque ambos aparentemente tienden a alcanzar un mismo ideal, aunque las concepciones, conceptos y argumentos se distinguen demasiado.
Para entender ambos términos tenemos que comprender antes qué son los derechos de los animales. La Declaración Universal de los Derechos de los Animales, proclamada en asamblea de la UNESCO el 27 de enero de 1978, en Bélgica, dice en su primer artículo "Todos los animales nacen iguales ante la vida y poseen el mismo derecho a la existencia"; consideraciones acerca de la igualdad de derechos se mantienen también en el artículo segundo: "Todo animal tiene el derecho al respeto; el hombre, en cuanto especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar los otros animales o explotarlos, violando este derecho. Tiene el deber de colocar su conciencia al servicio de los animales; Cada animal tiene el derecho a la consideración, a la cura y a la protección por el hombre". 
Esta declaración se mantiene consistente desde el primer al séptimo artículo. En los mismos se sostiene que: Ningún animal debe ser sometido a actos crueles, y que estos tienen derecho a la eutanasia si fuera necesario; que los animales salvajes tienen el derecho de gozar de su ambiente natural, y que la captura de estos animales es anti-ética, aún para finalidades educacionales; declara también los derechos de los animales domésticos a no ser explotados, especialmiente para fines mercantiles; establece que los animales deben morir de causas naturales, y que los animales domesticados jamás deben ser abandonados; y también que los animales que trabajan tienen derecho a la alimentación y al reposo adecuados. 
Hasta el séptimo artículo de la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, "bienestaristas de animales" y "liberacionistas de animales" tienen poca diferencia, excepto quizá que algunos de los bienestaristas no tienen problema en aprisionar animales silvestres, si hubiere de por medio una propuesta educacional; Y que por otro lado, algunos de los liberacionistas temen los abusos que puedan cometerse debido al establecimiento de la eutanasia como medio de aliviar el sufrimiento animal, dado que algunos propietarios de animales podrían preferir recurrir a la eutanasia en vez de un tratamiento que sea más costoso que el precio de la adquisición de un nuevo animal. 
La Declaración Universal de los Derechos de los Animales contiene también siete artículos más, algunos de ellos muy buenos: El décimo artículo, por ejemplo, el entretenimiento a costa de los animales, los espectáculos que utilizan animales y su exhibición, son condenados; el undécimo artículo declara que matar a un animal sin necesidad es un biocidio, o sea, un delito contra la vida; y el duodécimo viene a complementarlos, pues declara que matar a muchos animales silvestres o destruir su ambiente es un genocidio.
El decimotercero y decimocuarto artículos son también compatibles con la idea hasta entonces expuesta sobre los derechos de los animales. 
Sin embargo, dos artículos son incompatibles con todos los demás, y probablemente fueron insertados porque los legisladores eran bienestaristas de animales, y no liberacionistas; y quizá no hayan pensado más profundamente sobre lo que escribían, o no quisieron crear polémica o actuar contra los intereses de una mayoría, incluso los suyos propios. En el octavo artículo leemos "La experimentación animal que implique un sufrimiento físico, es incompatible con los derechos del animal, sea esta una experimentación médica, científica, comercial o cualquier otra; las técnicas substitutivas deben ser utilizadas y desarrolladas" y en el noveno artículo leemos "En el caso del animal criado para servir como alimentación, debe ser nutrido, alojado, transportado y muerto sin que para él resulte ansiedad o dolor". 
En estos dos últimos artículos reside en mi opinión casi toda la discordancia entre bienestaristas y liberacionistas. Analicemos, sin abandonar la "Declaración", cuán antagónicos son estos dos artículos en relación con todos los demás: "Todos los animales nacen iguales ante la vida y poseen el mismo derecho a la existencia" (Art.1), excepto entonces si son animales criados para fines alimenticios, desde que deberían ser nutridos, alojados, transportados y muertos sin ansiedad o dolor (Art. 9), un hecho imposible dada la naturaleza de la matanza. No parecen merecer el mismo "derecho a la existencia". Dice la Declaración que puede tomarse un animal saludable, violar su cuerpo con intervenciones y drogas, y todo el proceso no provocarle al animal sufrimiento físico –y de hecho, no hay manera de aliviar el sufrimiento de otro sino es preguntando. 
Para los partidarios del Bienestar Animal, el derecho a la existencia individual de cada animal no es relevante, aunque declaren casi siempre que los animales deben ser tratados con dignidad. Los liberacionistas reconocen este derecho a la vida como inalienable, intrínseco al animal, como lo es en el hombre; Son fieles al segundo artículo: "Todo animal tiene derecho al respeto (¿y comerlo no sería una falta de respeto?); el hombre, en cuanto especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a los otros animales o explotarlos, violando este derecho —estos derechos deben ser inalienables, sin importar nuestros intereses particulares. Los liberacionistas son fieles al segundo artículo, pero los bienestaristas no. 
La corriente de pensamiento predominante en la actualidad preconiza que matar a un animal, si no interfiere con el medio ambiente o con la conservación de la especie, no está mal. Es un hecho para muchas especies de animales pero no para todas. Generalmente, las personas se sensibilizan con la muerte individual de un perro o un gato, o de algún animal por el que sienten afinidad, pero poco importan las centenas de cabezas de ganado y millares de pollos abatidos todos los días, sólo en los mataderos municipales de su ciudad, desde que las especies Bos zebus y Gallus gallus no están amenazadas de extinción. 
De cualquier manera, la Declaración deja claro que existen el biocidio y el genocidio, y que son ambos éticamente errados. ¿Porqué las personas se preocupan en que no se extingan las especies, pero poco o nada se preocupan por los animales en el ámbito individual? Probablemente, el pensamiento ecológico que floreció en la década de los 60´ contribuyó mucho en ello, pues le mostró al pueblo el valor de la biodiversidad para la conservación del equilibrio, que, de quebrarse, tendría consecuencias nefastas incluso para el hombre, y no el valor intrínseco, de la vida individual. Tenemos hoy una concepción utilitarista de la vida. 
Esta concepción es cruel, porque toma al hombre como parámetro para decidir quién debe vivir o morir. Lo simpático habrá de vivir, lo indiferente podrá morir. Si pensáramos de esta manera en términos de humanos, matar diez chinos con cierta regularidad no acarrearía un problema ético, porque son más mil millones de personas que garantizan la supervivencia de todo el pueblo. Pero si descontáramos nuestro raciocinio egoísta, veríamos a cada chino como un individuo distinto de todos los demás, cuya vida individual merece respeto. Para cada chino individual, no será un consuelo saber que aunque a él lo estén matando, su raza permanecerá numerosa, ofreciendo más individuos para ser matados con regularidad. 
No es por una cuestión de mal gusto que comparamos animales y humanos: En lo que se refiere al interés por su propia vida, ambos son idénticos. Por otro lado, no hay fundamento consistente para defender diferencias que los tornen menos sensibles o que de alguna manera les atribuyan un status inferior al de los otros, que no se pueda usar también para justificar el racismo. Si dejamos de lado el antropocentrismo y las ideas de supremacía humana que las religiones defienden, ¿qué le quedará al hombre para autoafirmarse? Bueno, las religiones no pueden ser consideradas ampliamente en una argumentación, dado que tenemos la libertad para aceptarlas o no en la mayoría de las partes del mundo. Muchos dicen que la ley del más fuerte permite que sometamos a los animales, pero esto es una tontería si consideramos erradas las colonizaciones de naciones débiles por las fuertes, o que existen leyes que nos impiden atacar a una persona más vulnerable. La "ley del más fuerte" no tiene base de defensa para personas que viven en civilizaciones donde la vida es regulada por la conciencia y no por el instinto. 
Curiosamente, "conciencia" es un término comúnmente empleado para justificar la explotación de los animales, pues se dice que ellos no tienen conciencia de que están siendo explotados. Esta misma afirmación ya fue usada para justificar la explotación sobre las mujeres y la gente de color: porque las mujeres y los negros no tenían alma podían ser explotados. Este argumento es tan inteligente como la defensa cartesiana de que los animales son máquinas. ¿Por qué los humanos no serían también máquinas? Sólo una persona que no haya convivido con animales vivos o que no haya observado a un animal, puede defender que los animales no tienen conciencia. Pero aunque no tuvieran conciencia, esto no sería una buena razón para explotar a los animales, o también lo podríamos hacer con débiles mentales o niños pequeños. ¿Quién puede decir que ellos no tienen niveles de conciencia muy semejantes? 
Algunos dicen que porque los animales no hablan podemos explotarlos, pero los bebés humanos, los mudos y los sordomudos, no hablan y tampoco pueden ser explotados. Además, los animales poseen sus propias formas de comunicación. Los europeos sometieron a muchos pueblos porque tenían sus propias formas de comunicación, pero no hablaban "como gente". El hecho de que no comprendamos la comunicación de los animales, no significa que no sea una comunicación articulada. Ella sirve a los propósitos de los animales como nuestra comunicación sirve a los nuestros. 
Hay una antigua argumentación en favor de la explotación animal, de que ellos no conciben una religión, no aprecian las artes, o no fabrican artefactos. Esto sería entonces un buen motivo para probar su inferioridad. La verdad, muchos humanos no conciben ningún sentido de lo divino, otros siguen ésta o aquélla religión, pero difícilmente concuerdan en cuanto a la naturaleza y personalidad de Dios. ¿Y qué decir de los ateos, que aún concibiendo a Dios no creen en su existencia? ¿Poseerían los ateos y los adoradores de dioses diferentes de los nuestros un status inferior al nuestro? Por muchos años sí, esto fue un hecho...  
Sólo a título de curiosidad, el naturalista Vitus B. Dröscher verificó que algunos chimpancés y delfines creen en lo sobrenatural, aunque esto no tiene ninguna relevancia para su mayor o menor status. Los pájaros en especial tienen un buen sentido de la estética, verificado cuando las hembras son atraídas por el plumaje del macho, o por la decoración que él arregla en el nido. ¿Y sobre los grandes hechos ingeniosos del hombre? Bueno, particularmente soy incapaz de armar un reloj partiendo de sus piezas; aunque use la computadora no comprendo su funcionamiento; aunque sea buen conductor, no entiendo nada sobre el mecanismo de funcionamiento del coche, pero esto no me torna inferior a un relojero, un profesional de informática o un mecánico. Muchas personas no consiguen saber usar un computador o dirigir un auto, pero no son inferiores a mí. La mayoría de nosotros no pueden edificar una casa, pero todos los horneros pueden edificar las suyas. La mayoría de las genialidades sólo algunos de nosotros pueden hacerlas, pero toda la humanidad ostenta estos hechos. 
A lo largo de gran parte de la historia humana, los hombres han explotado animales, pero esto no justifica la continuidad de su uso. Las sociedades del pasado jamás deben servir de parámetro para regular nuestra ética actual. Ética significa la forma "como debemos comportarnos", y no la forma como nos comportamos actualmente, ni mucho menos la forma como nos comportábamos en el pasado. En el pasado, los tatatata... tatarabuelos de muchos de nosotros cometían estupro contra nuestras tatatata... tatarabuelas y quizá por eso estamos hoy aquí; y aunque por este medio la humanidad esté aquí no se puede considerar que el estupro sea vital para la supervivencia de nuestra especie. Hoy el estupro es delito en la mayor parte del mundo, y no se lo puede justificar basándonos en nuestro pasado. 
En el pasado, la esclavización era la base de la economía, pero la civilización humana habría avanzado lo mismo sin que ella existiera. No podemos justificar hoy la esclavización basándonos en el pasado. La Biblia cita la esclavitud sin calificarla como inhumana; también cita la muerte de animales de la misma forma. Si quisiéramos usar la Biblia para justificar la matanza de animales como una voluntad divina, podríamos también hacerlo en favor de la esclavización, los crímenes de guerra, el casamiento consanguíneo, la masacre de poblaciones civiles enteras, el abuso infantil 
Si la propuesta de la humanidad es avanzar, evolucionar, no estamos avanzando en nada cuando aceptamos que los derechos inalienables pueden ser transgredidos en favor de intereses particulares. Lo mismo podemos decir acerca de alguien que rechace los inalienables derechos infantiles. Si uno utiliza un niño para fines ilícitos, aunque este niño sea huérfano, él estará sujeto a las leyes que aseguran los derechos de los niños. Aunque la persona asegure que el niño no sufrirá un dolor excesivo, habrá procedido de forma anti-ética si hubiere un perjuicio para el mismo. Un crimen tiene agravantes y atenuantes, pero es siempre un crimen. Exactamente la misma justificación podría ser aplicada para el caso de cualquier animal. 
Aquí está entonces la diferencia entre bienestar animal y liberación animal: las organizaciones de bienestar animal pregonan que los animales pueden ser explotados, pueden ser sometidos a experimentos, pueden ser abatidos para extracción de su carne y piel o cuero, pueden ser exhibidos al público, pueden ser exterminados en masa para controlar las zoonosis, esta bien que sirvan en cualquier actividad a la que les quiera someter el hombre, siempre que lo haga "de forma humanitaria" —pero este mismo criterio de actuación "humanitaria" jamás podría ser aplicado al ser humano. 
Los activistas por la liberación animal defienden que el hombre no posee el derecho moral de someter a otras especies animales, sea para carne, cuero, o para experimentación. En tanto que estos seres poseen la capacidad de sentir dolor y miedo, y tienen interés en preservar su integridad física, no tenemos derecho a causarles dolor, miedo o daño. En este sentido, los animales poseen los mismos derechos básicos que el hombre, siendo estos derechos inalienables.
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24 de junio de 2016

Un "vegano" a favor de la explotación animal




Hace unos días la publicación Vice España publicó una entrevista a Sergio García Torres, que se presenta como "vegano y candidato animalista" a las elecciones dentro una formación política. Mi intención es comentar de forma concisa algunas declaraciones que realiza en dicha entrevista. Me salto toda la parte estrictamente política para ir directamente al tema de los animales no humanos.

En un momento dado, el entrevistador le pregunta: 
"¿Quienes se llevan las manos a la cabeza con la caza o los toros deberían dejar de comer carne para ser coherentes?"
Ante una cuestión así entiendo que la respuesta de un vegano debería ser que . Un vegano debería explicar que en efecto no hay ninguna diferencia moral entra la caza, la tauromaquia y el consumo de productos animales. Un vegano debería explicar que todo uso de animales no humanos es injusto y que, aparte, no tenemos necesidad de comer animales ni consumirlos en general. !Ah, pero García Torres dice que no! No dice que debemos ser veganos. Él dice que lo que tienes que ser es antitaurino:
«Creo que ser antitaurino es el primer paso hacia una conciencia respetuosa hacia los animales. »
¿En qué se basa para realizar semejante afirmación? No veo que eso tenga fundamento. En países como, por ejemplo, Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, Argentina y Chile, no existe la tauromaquia y tienen un significativo y creciente porcentaje de veganos. He conocido a muchos veganos que no fueron antitaurinos —yo mismo incluido. Conozco veganos que fueron taurinos por haberse criado en ese contexto familiar y luego lo rechazaron. Lo que dice García Torres carece de sentido. No hay que pasar por el antitaurinismo para llegar al veganismo en ninguna forma o modo. Parece que él directamente extrapola su vivencia personal al resto de la gente sin pararse a reflexionar en lo que dice.

Justo a continuación señala:
«La tauromaquia es matar animales por placer y divertimento, sin duda debe ser la primera de las formas de utilización de los animales en ser rechazada socialmente.»
Esta declaración es tan absurda como la anterior. El consumo de animales para alimento también implica matar animales sólo por placer. Y lo mismo se puede decir el consumo para vestimenta. No hay diferencia con la tauromaquia. Aunque mucha gente crea erróneamente que necesita comer animales; los humanos no necesitamos comer animales. Así que sólo lo hacemos porque nos da placer y por costumbre. Exactamente lo mismo que sucede con la tauromaquia.

Con sus declaraciones, García Torres no ayuda a que la gente comprenda que ser aficionado a comer animales es moralmente lo mismo que ser aficionado a la tauromaquia. Él no ayuda en nada a que la gente deje de explotar animales. Más bien, sus declaraciones perjudican a la concienciación en favor del veganismo. Él difunde la idea de que no tenemos la obligación moral de ser veganos y que debemos enfocarnos sólo en determinados usos de animales como la tauromaquia.

El entrevistador con sus más o menos acertadas preguntas parece acercarse mucho más a lo que sería el pensamiento de un vegano que García Torres con sus terribles respuestas, el cual incluso llega a decir que él es vegano "en lo personal". Decir que alguien es vegano "en lo personal" —ignorando el resto de ámbitos de la vida— es como si alguien dijera que es vegano "cuando duerme" pero no el resto del tiempo. Es un chiste. García Torres convierte el veganismo en un chiste.

Estoy de acuerdo en que no debemos juzgar a las personas pero eso no significa que no podamos juzgar las ideas y las acciones de las personas. Por eso podemos juzgar que la tauromaquia está mal y que la explotación animal está mal. Que haya personas que necesiten un tiempo de transición para comprender y adoptar el veganismo no significa que no debamos señalar explícitamente que el veganismo es una obligación en tanto que los demás animales tienen valor moral.

El psicólogo Casey Taft señala en su trabajo que el cambio de conducta sólo puede producirse cuando explicamos de forma muy clara que el veganismo —y nada menos que el veganismo— es la única posición justa si queremos respetar a los demás animales y no tratarlos como objetos. De lo contrario, la gente tenderá a continuar con los hábitos establecidos y a modificarlos superficialmente.

El veganismo no es un "asunto personal"; es un imperativo moral. Lo que García Torres está diciendo que explotar a otros animales es un "asunto personal". Éste es precisamente el argumento que defienden los taurinos y los defensores de la explotación animal para intentar justificar su actividad. Ellos dicen que la tauromaquia y el consumo de animales debe ser considerado un asunto privado. García Torres se apunta a la corriente que pretende reducir el veganismo a ser una simple preferencia personal y no un tema de obligación moral que debe aplicarse en todos los ámbitos de la vida.

Sin embargo, el párrafo más terrorífico de todos todavía estaba por llegar; cuando le preguntan por el "sufrimiento en los mataderos" y él responde:
«En cuanto a animales de "consumo", sin duda la posición que podremos aportar a las directivas europeas serán en torno al control de mataderos, aumento de la calidad de vida de estos animales, fomentar el consumo responsable de productos de origen animal, una reforma de las ayudas de la PAC favoreciendo la cría extensiva sobre la intensiva y la producción responsable y local.»
Es decir, que García Torres explícitamente apoya la existencia de mataderos controlados, apoya la regulaciones del Bienestar Animal, defiende que se debe fomentar el consumo "responsable" de animales y que estos animales sean preferentemente esclavizados mediante confinamiento extensivo en lugar de intensivo. Las propuestas de García Torres son indistinguibles del discurso de cualquier persona no-vegana en relación con este tema.

Veganismo es sinónimo de abolicionismo de la explotación animal. ¿Nos parece correcto que un autodenominado abolicionista de la esclavitud humana dijera que lo que debemos hacer es fomentar la esclavitud humana "responsable"? El veganismo es análogo al feminismo. ¿Nos parecería correcto que una autodenominada feminista dijera que lo que debemos hacer es fomentar el machismo "responsable"?

Que Sergio García Torres se autodenomine "vegano" es tan absurdo como que alguien que come animales se considere vegano. Sucede que hay personas que dejan de consumir productos de la explotación animal porque no están de acuerdo con las condiciones en que se realiza esta explotación. Pero si las condiciones cambian entonces su actitud puede cambiar y volver a participar en el consumo de animales. Esto es a lo que denominamos bienestarismo ideológico.

Sergio García Torres no es vegano; su posición es todo lo opuesto al veganismo. Es un activo defensor de la esclavitud de los animales no humanos y de la ideología bienestarista que pretende eliminar determinadas actividades consideradas especialmente crueles —y que califican de "maltrato"— al mismo tiempo que se encarga de reformar la explotación animal para que podamos continuar explotando animales con la conciencia más tranquila porque nos preocupamos por su "bienestar".

Desconozco lo que pasa por la mente de García Torres; pero lo que sí veo es que su idea de veganismo no tiene nada que ver con la mía ni con la definición original del veganismo. Su peculiar "veganismo" consiste en reducirlo a un asunto personal y en ignorarlo cuando le conviene. No hay diferencia con la persona que decide dejar de consumir animales por simple gusto y luego en el resto de su vida actúa siguiendo las mismas pautas ya establecidas. Esto es todo lo contrario de lo que el veganismo pretende representar.

Si García Torres fuera vegano hubiera aprovecha la entrevista para promover el veganismo pero vemos que su retórica no se aparta del bienestarismo más tradicional que lleva prevaleciendo desde hace siglos y que en nada ha servido para ayudar a que los demás animales dejen de ser agredidos y esclavizados. Si esto es lo que deseamos —si queremos continuar la opresión sobre los demás animales— entonces no dudemos en darle nuestro apoyo.

El caso de García Torres no es un caso aislado ni excepcional. De hecho, esto es algo habitual. A menudo encontramos gente que dice ser animalista, defensora de los animales e incluso "vegana", se posiciona a favor de la dominación sobre los demás animales, a favor de regular nuestra explotación sobre ellos, y no cuestionan ni rechazan el especismo ni el estatus de propiedad al que están sometidos los no-humanos.

Para terminar, en el caso de que a alguien le surgiera la idea de que yo apoyo al partido animalista, o alguna otra formación política, le sugiero que antes lea este artículo sobre mi postura respecto del ámbito político. 

15 de junio de 2016

El negocio animalista en apoyo de la industria del huevo




Al igual que existe una industria que explota a los animales no humanos, también existe una industria que se dedica a explotar la explotación animal. Esto es, una serie de grupos animalistas que muestran determinados aspectos de esta explotación considerados especialmente crueles y piden dinero a la gente con la excusa de que ellos pueden reformarla para ser más "humanitaria" o menos "cruel". Aquí veremos un ejemplo de ello:

La organización "IgualdadAnimal" ha anunciado en su página que: 
"La industria del huevo de EE. UU. dejará de triturar vivos a millones de pollitos macho". 
Con esto quiere referirse al hecho de que la organización norteamericana Humane League afirma haber convencido a la industria avícola para que aplique una técnica que permite identificar y desechar los huevos que contengan embriones masculinos. El propósito es incubar sólo los que contengan embriones femeninos para que se desarrollen como gallinas y poder quitarles los huevos que produzcan. Los pollitos macho no pueden poner huevos así que son asesinados al poco de nacer.

"IgualdadAnimal" apoya, difunde y celebra esta medida calificándola como un "progreso", pero ¿un progreso hacia dónde?

Los explotadores institucionales reconocen que esta medida es "comercialmente viable" según declara la propia Humane League para el periódico Washington Post , es decir, que esto no supone ninguna amenaza a su beneficio económico ni a su existencia como industria. Por tanto, esto no es algo que ayude a progresar hacia la abolición de la explotación animal.

Además, la reforma no se implantará hasta dentro de cuatro años, y puede que para entonces ni siquiera se adopte, dado que se trata de un mero compromiso verbal. Es posible que sea una pura maniobra publicitaria. Los grupos corporativos necesitan anunciar periódicamente "victorias" para animar a la gente a que les donen más dinero. Es un negocio. Estos grupos animalistas muestras escenas de "crueldad" y piden dinero a la gente alegando que ellos lo van a solucionar. Pero en realidad no solucionan nada.

Incluso aunque se llegara a implementar esa medida, no se salvaría ni un solo animal. Lo único que sucedería es que, en lugar de incubar machos y hembras, se incubarían sólo hembras. Y todas las gallinas que nazcan vivirán sometidas para producir huevos y luego ser enviadas al matadero. Ni un solo animal se salvaría de la explotación. Por tanto, se trata de publicidad engañosa.

Imaginemos un grupo de proxenetas que tuviera a mujeres secuestradas para inseminarlas forzosamente con la intención de que tengan niñas a las que explotar sexualmente, pero que matara a los niños varones porque no les sirven para su propósito. ¿Alguien piensa que es aceptable asesorar a los proxenetas sobre una técnica que les permitiera abortar a los embriones varones y así poder conseguir que todos los nacimientos sean niñas? Esto es moralmente obsceno y repudiable. Sin embargo, los grupos animalistas adoptan como norma esta labor de complicidad con los explotadores.

La reforma bienestarista sirve para tranquilizar nuestra conciencia; no sirve para evitar la injusticia que infligimos a los animales no humanos. De hecho, el concepto de "bienestar animal" resulta más bien útil para reforzar y perpetuar la explotación sobre los no-humanos.

Si en verdad no quisiéramos causar un daño innecesario e injustificado a los demás animales entonces nos haríamos veganos —y difundiríamos el veganismo como imperativo moral. Todo los demás no son más que medidas inútiles y éticamente reprobables, que no afectan al problema.

Hacia lo único que están consiguiendo progresar los grupos bienestaristas es hacia una reforma de la esclavitud que permita que la gente se sienta más cómoda consumiendo explotación animal y fomentar la creencia de que podemos explotar a otros animales de forma "humanitaria".

31 de mayo de 2016

La dieta vegana en el activismo




En este ensayo me gustaría exponer algunas razones que justificarían la posibilidad de que el activismo vegano preste una atención especial al tema de la alimentación.

Tengo cuatro razones principales que señalar, una por una:

  • Empírica — Si tenemos en cuenta a todos los animales no humanos explotados, parece que, según las estadísticas, alrededor del 99% de estos animales son utilizados para alimentación. Además, también cerca del 99% de la gente come animales y practica ese hábito casi todos los días —aunque quizás este porcentaje ya sea menor en determinados países en los que el número de veganos ha crecido exponencialmente estos últimos años. Si eliminamos el 99% de la explotación animal en nuestra vida parece razonable suponer que esto nos acerca a eliminar la totalidad de dicha explotación.
  • Psicológica — Quien consiga abadonar el hábito inculcado de comer animales le resultará mucho más fácil evitar el resto de la explotación animal. Obviamente el hábito de comer es esencial para la supervivencia, y desde la infancia somos acostumbrados a una forma y a un contenido sobre lo que comemos. Este hábito cobra un especial arraigo en nuestra mente y se convierte en una poderosa inercia. Haber corregido esta inercia, adecuando nuestros hábitos de forma ética, indicaría que en verdad nos importa respetar a los demás animales.
  • Moral — Considerar a otros animales como si fueran comida es una forma de cosificación extrema. Todos sus intereses básicos no cuentan frente a nuestros deseos. No habría moralidad alguna en nuestra relación con los demás animales en tanto que los consideremos como objetos y recursos para satisfacer nuestros fines. La ética en su forma más elemental comienza sólo cuando asumimos que no está bien hacer daño sin una razón que lo justifique, es decir, por motivos de placer, comodidad o costumbre. A esto es a lo que denominamos como principio humanitario. Si uno no acepta ni siquiera este principio elemental entonces esto quiere decir que no asume ninguna clase de moralidad respecto de los demás animales.
  • Práctica — La mayoría de la gente todavía desconoce que podemos vivir saludablemente sin comer animales y tampoco sabe bien cómo se habría adoptar una alimentación vegetal equilibrada y sabrosa. Es por esto que enseñar a cocinar y difundir recetas no es algo frívolo sino que forma parte de la necesaria educación vegana de la sociedad. Desde un punto de vista práctico, no es menos importante explicar que algo está mal, y por qué está mal, que enseñar cómo evitar ese mal y sustituirlo por un bien.

Por último, quisiera matizar esta reflexión con dos observaciones:

Primero; la focalización en la dieta parte de una premisa hipotética y no absoluta. Es algo que podemos hacer pero no que debamos hacer. Estas razones apuntan a la legitimidad moral y práctica de esta posibilidad, pero no conducen a suponer haya una obligación de que el activismo vegano se centre en la dieta. No creo que que estemos obligados a focalizar en la alimentación. Se puede optar por no aplicar esta prevalencia. Ahora bien, si vamos a prestar especial atención sobre una cuestión entonces sí que estaríamos obligados a focalizar en el tema de alimentación, y no en otro asunto distinto. Ninguna de las razones expuestas justificaría, por ejemplo, centrarnos en la vestimenta, o en la tauromaquia, o en el uso de animales para fines científicos.

Segundo; si las razones que expongo son correctas entonces puede estar justificado que un activismo vegano preste atención especial a la alimentación, pero no se justifica sin embargo que el activismo se exclusivice o se limite sólo a la alimentación. Además, los argumentos que sostienen cualquier iniciativa vegana debe indicar de forma muy explícita y clara que el problema moral es la explotación animal en sí misma—que la injusticia es el uso de animales no humanos, ya sea para alimentación o cualquier otro propósito— y no que el problema esté en el solo hecho de comer a otros animales. En ningún caso se justifica discriminar o ignorar a las demás víctimas del especismo que son explotadas para otros fines que no son la alimentación.

En conclusión, veo problemático que alguien dé por hecho que está bien centrarse en la alimentación como forma de activismo, sin haberlo razonado previamente. Aunque mucho peor aún es que alguien crea, erróneamente a mi parecer, que ser vegano es coherente con dedicar su activismo a campañas monotemáticas. En ambos casos nos decantamos por formas de activismo motivados por la inercia o el gusto personal, y no por razones.

Es un imperativo racional reflexionar sobre todo y nunca dar nada por sentado sobre lo que pensamos y hacemos. Si nuestras creencias y costumbres fueran racionales se deberían poder justificar con argumentos razonados. De lo contrario tendríamos que cuestionar seriamente su validez.

4 de mayo de 2016

El Dilema del Tranvía


Existe un dilema imaginarío muy habitual en filosofía moral que se conoce como el dilema del tranvía. Hay diversas variantes de este dilema, pero lo esencial del asunto reside en que tenemos la posibilidad de desviar la dirección del trayecto de un vehículo. En mi otro blog de filosofía general ya expuse concisamente mi respuesta a este dilema, así que no entraré aquí a analizarlo.

Lo que yo quería señalar en este entrada es un breve vídeo publicado en youtube en el que podemos asistir una nueva versión de aquel dilema con la particularidad de que está aplicado a la cuestión del veganismo. Está locutado en inglés pero dispone de subtítulos en español:




Básicamente el mensaje del vídeo señala que ante la explotación animal tenemos dos opciones y sólo dos: o seguimos participando en ella —y por tanto somos explotadores de animales— o rechazamos formar parte de esa dinámica opresora que causa sufrimiento y muerte por simple inercia basada en la costumbre y el placer.

Sin necesidad de recurrir a una ética de Derechos Animales, podemos justificar el imperativo moral del veganismo apelando simplemente a nuestra intuición moral básica que dice que no está bien causar daño y sufrimiento a otros animales cuando no hay necesidad que lo justifique y podemos evitarlo. Si ni siquiera estamos de acuerdo en este principio humanitario quiere decir que carecemos de moral y que pensamos que está bien dañar a otros por mera diversión o placer.

Casi todos los usos que hacemos de los animales nohumanos son ya innecesarios, prescindibles y sustituibles: no necesitamos utilizar a otros animales para alimentarnos, vestirnos, entretenernos y satisfacer todas nuestras necesidades vitales. 

Es cierto que siendo veganos no evitamos todo el daño que causamos a otros animales. La agricultura y la contaminación que causamos también les perjudica. Pero lo que sí está claro es que siendo veganos evitamos el daño concreto que es la explotación animal. Esta cuestión la expliqué con cierto detalle en mi respuesta a la crítica de Claudio Bertonatti.  

¿El hecho de que en este momento no podamos evitar todo el daño que causamos a otros animales justifica que sigamos explotándolos? No. Un mal nunca puede justificar otro mal.

¿Acaso el hecho de que no podamos evitar todo el daño que causamos a otros humanos justifica que sigamos practicando el canibalismo y la esclavitud?

Es rotundamente absurdo que decidamos no eliminar un mal cuando podemos hacerlo alegando para ello que no podemos evitar todo el resto del mal que cometemos.

El único argumento que sostiene nuestra costumbre de explotar a otros animales es que nos divierte, nos da placer, nos reporta un beneficio; por tanto, no habría diferencia moral entre nosotros y las personas que cometen esos abusos que nos resultan tan detestables. Ellos también abusan de los animales por placer, diversión o beneficio en general —igual que hacemos nosotros si participamos en la explotación animal.

Podemos evitar ya la explotación animal; no es necesaria, y existen argumentos morales de peso que explican por qué la explotación animal es totalmente contraria a la ética en su sentido más elemental.

La única cuestión que realmente queda por esclarecer es: ¿ahora qué vamos a decidir?


14 de abril de 2016

Evitando el Abandono del Veganismo: El Poder de la Ética





En este artículo de la nutricionista y activista vegana Ginny Messina se trata acerca de la importancia de difundir el veganismo desde una perspectiva ética, argumentando que la ética resulta ser el enfoque más eficaz para conseguir que las personas no sólo se hagan veganas sino que permanezcan veganas. 

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 Evitando el Abandono del Veganismo: 
El Poder de la Ética
Ayudar a la gente a hacerse vegana es genial. Pero carece de sentido si no les ayudamos a mantenerse veganos. La semana pasada escribí acerca de que exagerar los beneficios de una dieta vegana puede provocar que la gente abandone el veganismo. Uno de los motivos por el que las personas abandonan la dieta vegana es porque pierden la fe en sus beneficios. Esto está más cerca de ocurrir cuando se realizan afirmaciones inverosímiles sobre ella. 
También corremos el riesgo de perder veganos cuando decidimos ignorar la ética. Aunque la salud personal puede motivar a la gente a hacerse vegana o vegetariana, la ética es mucho más persuasiva. 
Según he estado investigando acerca de prevenir el abandono, he estudiado documentación al respecto que incluye:
  • Investigaciones sobre cambios exitosos en la dieta. 
  • Investigaciones sobre el cambio de dieta en veganos y vegetarianos. 
Los hallazos al respecto son relativamente consistentes acerca del poder de la ética en ayudar a la gente a permanecer vegana.
Por ejemplo, el estudio de Faunalytics encontró que la salud fue la motivación principal citada por la mayoría de los ex-vegetarianos. Un estudio de la Universidad Winthrop en Carolina del Sur también encontró que los vegetarianos que estaban motivados por la ética "demostraban sentimientos y convicciones más fuertes". Ellos apenas comieron productos animales y estaban menos cerca de desviarse [1].
Curiosamente, un estudio del departamento de psicología de la universidad de Surrey en el Reino Unido encontró que la ética era un motivador más fuerte que la salud para un cambio duradero a la hora de cambiar la dieta [2]. Los investigadores dijeron que "...si la intervención puede motivar a los individuos mediante otros factores aparte de la salud, como es la ética, entonces ese enfoque sería un mayor desencadenante de desenlaces positivos."
¿Por qué la gente que se hace vegana por los animales está más motivada a continuar siéndolo? Puedo pensar en tres posibles razones:
1. La ética vegana es única
El estudio de la Asociación Vegetariana de Toronto descubrió que la mayoría de los ex-vegetarianos pensaban que podían conseguir los mismos beneficios con una dieta que incluyera carne animal. Y seguramente estaban en lo cierto.
Podemos —y debemos— decirle a la gente que una dieta vegana es una buena elección para una alimentación saludable; pero no podemos decirles que es la única opción. Una dieta basada en plantas que incluya pequeñas cantidades de productos animales puede ser igualmente saludable. 
¿Pero y la ética del veganismo? Una vez que la asumes, ya no hay alternativa de vida. Esto es especialmente cierto para aquellos que abrazan la ética de Derechos Animales [3]. Si estamos de acuerdo en que los animales no existen para nosotros bajo ninguna circunstancia, el veganismo es en verdad nuestra única opción.
2. Los veganos con una motivación por la salud adoptan dietas más restrictivas y menos óptimas
Los veganos que sólo están motivados por la ética adoptan un enfoque más relajado en sus opciones alimentarias, lo cual consigue que la dieta vegana sea más fácil de llevar y que resulte más fácil de conseguir los nutrientes necesarios [4,5]. Los veganos con una motivación por la salud son menos proclives a tomar los suplementos adecuados [5]. Un grupo de investigadores señaló que "es posible que los veganos motivados por la salud, en su búsqueda de conseguir una mejor salud mediante la dieta, infravaloren la toma de suplementos, pensando que el consumo de vegetales es la mejor forma de obtener los nutrientes esenciales." Si esto es cierto, resulta que la motivación por la salud implica un mayor riesgo de deficiencias nutricionales.
3. La ética es parte de lo que somos
En un estudio titulado "Moralización y Hacerse Vegetariano", los investigadores señalaron que "los valores morales son a menudo referidos como algo internalizado, esto es, como algo que es parte de uno mismo" [6]. 
Esto es importante porque muchos ex-vegetarianos dicen que no sentían que la dieta fuera parte de su "identidad". Quizás si hicieran la conexión moral —la conexión con sus valores internos— mucha más gente vería el veganismo como algo que es más parte de su identidad de lo que creen. 
Hay una teoría que postula que quienes adoptan una dieta vegana por salud podrían asumir las consideraciones éticas más adelante, con la esperanza de que luego asuman otros cambios en su vida que reflejen la ética vegana. Pudiera ser. Pero —posiblemente debido a que las razones éticas para el vegetarianismo se internalizan de forma profunda— parece que los vegetarianos éticos son los más proclives a motivarse para permanecer vegetarianos [6]. 
Activismo Vegano: La Ética Primero
El problema con las personas que abandonan el veganismo es algo serio. Cuando la gente dice "yo fui vegano, pero..." esto perpetúa la idea de que las dietas veganas son difíciles o insalubres. Además, es posible que los ex-vegetarianos consuman más pollo que la gente que nunca fue vegetariana —lo cual no es sorprendente si los ex-vegetarianos estaban motivados por su salud [7]. Esto es algo que agrava todavía más el sufrimiento de los animales.
Yo promuevo la dieta vegana por razones éticas porque no tengo otra elección. No es posible argumentar que todos los productos de origen animal son peligrosos sin incurrir en una perspectiva sesgada. Yo no podría actuar así y luego decir que "me baso en la evidencia". Afortunadamente, parece que en todo caso la ética es un motivador más poderoso para adoptar una dieta vegana indefinidamente.
Con recursos limitados, parece ser mejor que nos enfoquemos en aquello que consigue crear más veganos que permanecen veganos. Y aunque prefieras adoptar tu propio enfoque para el activismo, al menos considera incluir la ética como una parte de tu mensaje.

[1] Hoffman SR, Stallings SF, Bessinger RC, Brooks GT. "Differences between health and ethical vegetarians. Strength of conviction, nutrition knowledge, dietary restriction, and duration of adherence". Appetite 2013;65:139-44. 
[2] Ogden J, Karim L, Choudry A, Brown K. "Understanding successful behaviour change: the role of intentions, attitudes to the target and motivations and the example of diet". Health Educ Res 2007;22:397-405. 
[3] Menzies K, Sheeshka J. "The process of exiting vegetarianism: an exploratory study". Can J Diet Pract Res 2012;73:163-8. 
[4] Dyett PA, Sabate J, Haddad E, Rajaram S, Shavlik D. "Vegan lifestyle behaviors: an exploration of congruence with health-related beliefs and assessed health indices". Appetite 2013;67:119-24.
[5] Radnitz C, Beezhold B, DiMatteo J. "Investigation of lifestyle choices of individuals following a vegan diet for health and ethical reasons". Appetite 2015;90:31-6. 
[6] Rozin P MM, Stoess C. . "Moralization and becoming a vegetarian: The transformation of preferences into values and the recruitment of disgust". Psychological Science 1997;8:67-73.
[7] Barr SI, Chapman GE. "Perceptions and practices of self-defined current vegetarian, former vegetarian, and nonvegetarian women". J Am Diet Assoc 2002;102:354-60.

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Muchos hemos sostenido que el veganismo sólo puede existir como principio ético de respeto a los demás animales. Este bien argumentado artículo de Ginny Messina aporta nuevos argumentos a esta idea.

Obviamente el contexto social en el que vivimos no ha sido hasta ahora favorable para el veganismo, sino más bien todo lo contrario, ya que vivimos en una cultura especista asentada sobre la explotación animal. Por eso, las personas que se deciden hacerse veganas se encuentran con que tienen que combatir sus propios hábitos y prejucios adquiridos así como también la influencia negativa de personas no-veganas con las que se relacionan en su vida.

Messina explica que es igual de importante motivar a que la gente decida hacerse vegana como ayudarla a que continúen siendo veganos frente a la presión interna [hábitos, prejuicios] como la externa [contexto social].

La forma que demuestra ser más efectiva para que el veganismo sea interiorizado es apelar a nuestra propia conciencia moral; y no al egoísmo. Así lo demuestran las recientes investigaciones acerca del cambio de conducta. Lo cual también coincide con lo expuesto sobre esa misma cuestión por el profesor Casey Taft.


El texto de Messina es otra prueba que demuestra que el enfoque ético en el activismo vegano no sólo sería la opción moralmente correcta sino que también es la más eficaz desde el punto de vista puramente práctico para difundir el veganismo con éxito.

Lo único que quizás yo le podría reprochar a Messina es que su enfoque considera el veganismo como una práctica —no explotar animales no humanos— que no incluye un significado ético inherente. Si bien, ella señala que el veganismo, como práctica, sólo se puede sostener coherentemente con una base ética que considere que los demás animales no deben ser usados como medios para nuestros fines.

El veganismo ya es un principio moral en sí mismo, puesto que fue definido como el rechazo moral a la consificación de los demás animales y la idea de que existen para el beneficio humano. Actualmente, la mayoría de la gente entiende el veganismo como una práctica, aunque esté fundamentada en consideraciones éticas.

Por cierto, si alguien tiene curiosidad por conocer las recomendaciones profesionales de Messina sobre la dieta vegana, puede consultar esta entrevista traducida al español.

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