12 de agosto de 2011

Ecologismo




En este artículo quisiera exponer algunas reflexiones sobre el tema del ecologismo desde la perspectiva del veganismo y los Derechos Animales.

Los humanos no son el problema; el problema es nuestra cultura

Fenómenos como la contaminación, la alteración de la biodiversidad, el cambio climático son hechos que perjudican a muchos animales pero sin duda pueden beneficiar a otros. 

Si atendemos sólo a criterios biológicos entonces nada de eso sería intrínsecamente malo. El beneficio o el perjuicio depende del punto de vista que adoptemos para valorarlo. Dentro de los procesos naturales [terremotos, erupciones, tempestades] también se producen muertes, contaminación, alteraciones de la biodiversidad y cambio climático; y no por eso lo condenamos como algo inmoral.

Para juzgar el problema del daño medioambiental debemos enfocarlo desde un punto de vista moral. 

La contaminación producida por el ser humano ha aparecido sólo en los últimos siglos a la par que la revolución industrial. L
a contaminación medioambiental no es algo inherente a la humanidad, sino que es producto de una determinada evolución tecnológico.

Incluso los más radicales antropocentristas podrían estar de acuerdo en que los humanos somos tremendamente dañinos para el medio ambiente, pero les resultaría irrelevante en tanto que sólo les importa el futuro de la humanidad. 


Hay que tener en cuenta que ni biológicamente ni culturamente los humanos estaban preparados para afrontar el problema de la contaminación medioambiental. La contaminación no es el efecto de alguna clase de maldad. 


La gran mayoría de los humanos estarían de acuerdo en que debemos respetar el medio ambiente, aunque fuera por una simple cuestión de interés propio. Si bien ocurre que nuestra naturaleza y nuestros patrones culturales no estaban preparados para esta grave situación tan peculiar que ha causado la industrialización como consecuencia indirecta.

Después de la explotación animal, el mayor daño que causamos a los demás animales con nuestras acciones se produce mediante la contaminación. 


Gran parte de esta contaminación se podría evitar mediante el uso de energías renovables y el reciclaje, y otras medidas que aminoran nuestro impacto sobre el medio ambiente. 

Sin embargo, la raíz del problema está en la falta de consideración moral por los animales no humanos. No puede haber solución, ni ser eficaz, si no es atendiendo a la causa del problema.

Asumir o promover algún tipo de misantropía no es más que el reverso de la misma moneda. Ni el antropocentrismo ni la misantropía van a solucionar ese problema.

El ecologismo no es un error; el error es el especismo


A menudo, el movimiento ecologista actual lejos de respetar los derechos de los animales lo que hace es promover la esclavitud y el exterminios de animales inocentes. Ahora bien, esto no considero que esté motivado por el propio ecologismo en sí.

Esas prácticas entran dentro del tipo de ecologismo actualmente predominante, del mismo modo que cocinar cadáveres de animales entra dentro de la gastronomía. No sucede porque la gastronomía en sí implique necesariamente cocinar cadáveres de animales sino porque vivimos en una sociedad especista que entiende esa práctica como algo aceptable.

Si por ecologismo entendemos tratar de respetar el medio ambiente debido a que es el necesario sustento de la vida de los animales, entonces la violencia que promueve no tiene que ver en sí con el ecologismo. La causa está en el especismo.

Por tanto, el concepto de ecologismo no tiene por qué ser especista. Aunque el movimiento ecologista actual sea predominantemente especista, este rasgo no considero que tenga que ser intrínseco con el ecologismo en sí como concepto sino que está motivado por el paradigma moral que domina en nuestra sociedad, es decir, el antropocentrismo.

La postura ecologista no implica discriminar ni matar a otros animales. De la misma manera que no implica discriminar ni matar seres humanos. El problema del ecologismo es el prejuicio especista que ha asumido. El error es el antropocentrismo; no el ecologismo. 


Los ataques de algunos bienestaristas contra el ecologismo —como los que lanzan Óscar Horta & Catia Faria— están solamente motivados por un odio visceral de los bienestaristas contra el sufrimiento. Si el principio del ecologismo implica aceptar que los animales no humanos vivan libres en hábitats propios entonces esto supone aceptar que esos animales puedan sufrir por circunstancias de su vida.


Veganismo y ecologismo son dos cuestiones diferentes

Muchos estaremos de acuerdo en que debemos preocuparnos por la contaminación, y el daño contra el medio ambiente en general, debido a que perjudica indirectamente a otros animales —humanos y no humanos. Es un problema, y tenemos que tenerlo en cuenta a la hora de vivir. No obstante, se trata de una cuestión aparte del veganismo.

No deberíamos confundir el veganismo con otras cuestiones, por muy importantes que sean éstas. Es decir, alguien que use vehículos de motor, o consuma productos industriales, no está violando el principio del feminismo aunque esa contaminación perjudicara indirectamente a las mujeres y a otros seres humanos. Lo mismo sucede con el veganismo.

Quizás pueda ser más ecológico el hecho de pescar —asesinar animales marinos— en un río que comprar en un supermercado, pero lo primero es violencia que no se puede justificar éticamente. 

Del mismo modo, puede ser más ecológico esclavizar a seres humanos que utilizar máquinas que contaminan; pero que sea más ecológico simplemente no lo hace permisible. 

Deberíamos intentar proteger el medio ambiente porque es el medio directo del que dependen los animales, incluyendo a los humanos, pero sin olvidar los principios éticos más básicos.

Por otra parte, algunos defensores de los animales pretenden denunciar uso de animales no humanos enfoncándolo desde una perspectiva diferente a la moral. Ellos creen que si se centra el problema desde un aspecto económico o medioambiental, resaltando las consecuencias negativas o insostenibles de ciertos prácticas industriales, se conseguirán resultados más eficaces para terminar con el uso de animales por el hombre. Ese enfoque me parece profundamente controvertido debido a que margina la cuestión ética.

Si los seres humanos explotan a los animales se debe no sólo al hecho mismo de querer satisfacer ciertas necesidades sino especialmente debido a que consideran en su pensamiento que utilizar a otros animales es algo legítimo. 


La mentalidad especista no tienen conciencia de estar haciendo daño a otros animales o consideran que ese daño está justificado porque sus intereses están por encima de los de sus víctimas. La mentalidad especista considera a los demás animales como cosas y no como individuos. Nuestra mentalidad especista coloca siempre los intereses de los humanos por delante de los de otros animales. 

Esa forma de pensar es lo que ha constituido en normales y habituales conductas como el consumo de animales y es lo que provoca que la mayoría de la gente, por ejemplo, compre cadáveres de animales asesinados para luego comérselos y lo vea como algo perfectamente normal.

Una de las razones por las que los argumentos económicos o medioambientales fallan a la hora de abordar el problema de los animales nohumanos se debe a que hay situaciones en las que los argumentos de ese tipo no tienen validez. 


Para el caso de los animales nohumanos que son libres —los que viven en estado salvaje— y están siendo progresivamente cercados y eliminados por la acción expansiva del ser humano en todo el planeta, o que son secuestrados o criados para realizar con ellos experimentos científicos resulta obvio que los argumentos que pretenden atacar la explotación animal —que es una de las consecuencias del especismo— no valen para su situación.

Lo mismo se podría decir del movimiento animalista, que también es en su mayor parte especista y cómplice la explotación animal. Pero no por eso deberíamos rechazar de plano el animalismo, si por tal término entendemos la defensa de que los demás animales merecen consideración moral, o, mejor aún, que es el hecho de ser animal —entendido como ser sintiente—la característica relevante para ser incluido en la comunidad moral.


Este análisis valdría igualmente para otros movimientos de cierta afinidad como son el feminismo y los Derechos Humanos. No deberíamos rechazar el concepto de Derechos Humanos ni el feminismo, pero sí su enfoque especista, precisamente porque al menos parte del contenido de su ética es válido, salvo por el hecho de que excluyen la consideración moral hacia otros animales.

Insisto finalmente en la idea de que no es el ecologismo el problema ni lo que debemos criticar en sí, sino que el verdadero error es el especismo y la violencia. 

Un enfrentamiento con el ecologismo no parece el enfoque más correcto, sino que considero que sería más apropiado y efectivo intentar concienciar y educar a la gente de postura o simpatía ecologista acerca de la cuestión moral de los animales.

Es posible un ecologismo vegano, respetuoso con los demás animales


Si nos preocupamos por los demás animales también deberíamos preocuparnos por no envenenar el aire, el agua y la tierra que son necesarias e imprescindibles para sus vidas. 


Es importante plantear una visión distinta de lo que podría ser el ecologismo: un ecologismo basado en la ética de Derechos Animales, y no en el antropocentrismo. 

Un ecologismo razonable no se opone intrínsecamente a alterar el medio ambiente, sino a más bien a dañarlo de tal modo que no permita la vida. 

Lo que yo entiendo por ecologismo ético se basa en dos puntos: 

1) No interferir en la naturaleza si eso implicara violar los derechos de los animales.

2) Respetar los ecosistemas del planeta en tanto que es necesario para respetar los intereses de todos los animales.

La única manera de que nosotros respetemos las vidas de otros animales es que aprendamos a tener en cuenta los intereses de los demás animales. 

Hablar de eficiencias económicas o de gases contaminantes no sólo margina completamente la cuestión moral sino que, desde el punto de vista puramente práctico, resulta además ineficaz para muchos casos.

Mientras los seres humanos sigamos siendo especistas, mientras sigan siendo adoctrinados en el especismo, la utilización de otros animales para satisfacer sus necesidades y deseos nunca terminará. 


Mientras los seres humanos sigan siendo especistas siempre buscarán la forma de continuar el especismo en el que han vivido siempre, por inercia, y adaptarán sus prácticas especistas a las contingencias del momento.

Atacar las ramas pero no a las raíces, sólo provocará que el problema se siga perpetuando. Cuando determinadas ramas sean podadas —determinadas maneras de explotación animal— otras saldrán en su lugar porque la raíz —el especismo— permanecerá intacta. Socavemos la raíz del problema y entonces todas sus ramas se vendrán abajo.


Artículos relacionados:

- Veganismo: moralidad, salud y medio ambiente


- Derechos Animales y ética medioambiental


7 comentarios:

  1. Hola, me ha llamado la atención esta entrada, veo que la has redactado utilizando en ella los comentarios que también has hecho en mi muro de facebook sobre esto. Lo cierto es que lo he visto de casualidad. Bueno, voy a copiar y pegar algunas de las cosas que antes respondí a estas cuestiones que planteas en el debate que hemos tenido en facebook.

    En mi modesta opinión, cuando usamos el lenguaje tenemos que prestar atención a lo que la gente va a entender que decirmos. El concepto ecologismo tiene un sentido ampliamente extendido, identificado con la búsqueda de la conservación de los ecosistemas y las especies. Así matar a malvasías canelas para que no se reproduzcan con malvasías cabeciblancas, a mapaches para que no desplacen a los animales que ocupaban antes su llamado “nicho”, a muflones por la vegetación que comen, etc. son medidas que reciben de forma ampliamente aceptada el nombre de ecologistas. La ideología que defiende tales matanzas recibe el nombre de ecologismo, y es necesario clarificar esto.

    Si nos preocupamos por mantener aquello requerido para que los seres sintientes puedan vivir una buena vida, nos preocupamos por esos seres, y no por la conservación de su medio en sí (pues esto supondría aceptar, como en este caso, la matanza de esos seres cuando tal medida favoreciese tal conservación del medio). De hecho, si nos preocupamos por los seres sintientes, y en un momento dado la alteración de su medio fuese lo bueno para ellos, favoreceríamos tal alteración (por ejemplo, si una inundación va a ahogar a numerosos animales, y lo podemos impedir mediante alguna clase de intervención como abrir zanjas que salve más vidas que las que se puedan ver afectadas). En cambio el ecologismo no tiene por qué aceptar nada de esto.

    Leyendo la bibliografía sobre ética ecologista esto se puede comprobar fácilmente. Véase por ejemplo J.B. Callicott, In defense of the land ethic: essays in environmental philosophy, Albany: SUNY, 1989; M. Sagoff, “Animal Liberation and Environmental Ethics: Bad Marriage, Quick Divorce”, en Michael E. Zimmerman, J. Baird Callicott, George Sessions, Karen J. Warren, y John Clark (eds.), Environmental Philosophy: From Animal Rights to Radical Ecology (Englewood Cliffs NJ: Prentice-hall, 1993), pp. 84–94. En esos y muchos otros trabajos los defensores del ecologismo lo exponen de forma clarísima.

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    1. El comentario de Óscar Horta, aparte de ignorar completamente los argumentos que expongo en esta nota, está lleno de errores y falacias. Aquí se pueden ver algunas:

      Por ejemplo, afirma Horta, sin aportar ninguna prueba de ello, que el concepto de ecologismo está asociado a la conservación de ecosistemas y especies. Sin embargo, yo entiendo que el ecologismo está asociado a la protección del medio ambiente, es decir, al hecho de no envenenar agua, aire y tierra. El ecologismo es una respuesta más o menos razonable a nuestra sociedad industrial caracterizada por la contaminación sistemática y la destrucción del planeta (desertifización).

      ¿Acaso la definición de Horta sobre el ecologismo vale más que la mía por el simple hecho de que él lo diga? Él parece creer que sí.

      A continuación afirma Horta que el ecologismo está asociado al exterminio masivo de animales no humanos. Lo cual es cierto. Pero lo mismo se podría decir de la gastronomía, la cocina, o la nutrición. En nuestra sociedad especista, la gastronomía (así como la cocina y la nutrición) está asociada directamente al asesinato diario de miles y miles de animales no humanos ¿significa esto, siguiendo el criterio de Horta, que debemos rechazar la gastronomía, la cocina y la nutrición? Es completamente aburdo. Está incurriendo en una evidente falacia de asociación.

      Ese argumento ya lo refuté en mi nota. Horta prefiere simplemente ignorarlo y seguir exponiendo un argumento falso y falaz que ya ha sido refutado.

      Más adelante, parece claramente sugerir que ponemos disociar la calidad de vida con la calidad del medio ambiente que nos rodea. ¿Podemos tener una buena calidad de vida con un medio ambiente degradado? Es absurdo pensar tal cosa.

      Dice Horta que si nos preocupamos por las vidas de los seres sintientes "debemos" intervenir en donde vivan, en la naturaleza, con el objeto de favorecerles. Pero en realidad, lo que propone puede ser más bien justo lo contrario. Si ayudamos a que ciertos individuos sobrevivan podemos estar al mismo tiempo favoreciendo que otros sean perjudicados. Si debido a nuestra intervención conseguimos que ciertos animales nohumanos carnívoros y depredadores sobrevivan estamos favoreciendo que otros individuos sean sus presas. Cosa que no habría ocurrido si nosotros no hubiéramos intervenido.

      No existe ningún argumento racional que justifique que debamos intervenir - ni supuestamente a favor ni en contra - en las vidas de otros animales que viven libremente su vida autónoma en la naturaleza.

      Óscar Horta confunde deliberadamente ecologismo, ambientalismo y especismo. Estar a favor del ecologismo en ningún caso implica necesariamente estar a favor del especismo.

      Por otra parte, la bibliografía que aporta Óscar Horta es claramente sesgada, puesto que no son textos que defiendan la idea de ecologismo que nosotros tenemos en mente, sino una postura diferente conocida como ecologismo radical o ecologismo profundo que se aparta considerablemente del ecologismo del estamos hablando. El ecologismo profundo es un tipo de primitivismo que rechaza el industrialismo y defiende que retornemos al estilo de vida que existía hace siglos o milenios en donde la naturaleza como tal era respetada por sí misma.

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  2. Hola,

    Estoy muy de acuerdo con la entrada de Luis. Esta vez parece que no tengo nada que "corregir".

    Creo que la cuestión está en dejar claro que primero somos antiespecistas (y antidiscriminatorios en general), y después ecologistas. Si en un momento dado se necesita alterar un ecosistema para salvar a unos animales no-humanos, pues se altera, porque lo primero es la vida de los animales no-humanos y después el ecosistema, es decir, lo mismo que haríamos si fueran humanos.

    Creo que rechazar la palabra ecologismo es un error. De hecho los veganos somos más ecologistas que los propios ecologistas. Deberíamos, como indica Luis, promover el cambio dentro del ecologismo, lo mismo que el veganismo lo produjo y lo produce dentro del vegetarianismo, del movimiento antitaurino y del movimiento animalista.

    Saludos,
    David.

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  3. Hola David.

    La clave de todo es lo que apuntas cuando indicas: "si en un momento dado se necesita alterar un ecosistema para salvar a unos animales no-humanos, pues se altera, porque lo primero es la vida de los animales no-humanos y después el ecosistema, es decir, lo mismo que haríamos si fueran humanos". Creo que para el movimiento ecologista en su conjunto, esta es una posición inaceptable.

    Una cosa es defender los medios para las vidas de los seres sintientes, otra es defender la conservación de los procesos naturales. El ecologismo, tal y como lo entiende la práctica totalidad de la gente, supone esto último. Por ejemplo, suponed que la existencia de un bello paisaje se debe a unas condiciones naturales en las que muchos individuos mueren, y que podemos salvar la vida a numerosos individuos si hacemos cambios en tales condiciones que arruinan el paisaje desde nuestro punto de vista estético. Cuando hay seres humanos implicados eso se hace siempre, y se considera justificado aunque contrario al ecologismo. Lo mismo sucedería en el caso de que los implicados fuesen animales. Yo entiendo que la palabra 'ecologismo' resulte atractiva, pues hemos sido socializados en un medio en el que esta tiene asignada una carga muy positiva, y es difícil cuestionar los valores que nos inculcan. Pero la práctica totalidad de la gente entiende que si hay conflicto entre conservación paisajística o de procesos naturales y ayuda a individuos el ecologismo (y no solo un cierto tipo de ecologismo) defiende lo primero siempre.

    ¡Saludos!

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  4. Un ecologismo atento a los desarrollos de las ciencias biológicas ya no es conservacionista por principio. Porque el mito del equilibrio de los ecosistemas ya no se sostiene. La naturaleza es cambio, un continuo proceso de destrucción y creación. Ese mito forma parte de un paradigma caduco heredado de la cibernética. Lo que hemos aprendido sobre sistemas caóticos, no lineales, impredecibles, ha llevado al propio Lovelock (autor de la hipótesis Gaia) a defender que debemos dejar de gastar dinero en evitar el cambio climático. El colapso de los ecosistemas actuales es un proceso inevitable e irreversible. Debemos concentrar nuestro esfuerzo en adaptarnos a sus consecuencias. Un ecologismo maduro, hoy, es política de reducción de daños. La biosfera como tal es extremadamente resilente, no los ecosistemas. Hasta ahora se ha recuperado muy bien de extinciones masivas. Probablemente se recupere de la extinción del antropoceno si nuestra especie llega a desaparecer. Los esfuerzos del ecologismo deben centrarse en buscar estrategias que permitan la supervivencia de nuestra especie. Supervivencia que depende del mantenimiento de ciertos márgenes en el grado de destrucción del medio ambiente y siempre teniendo en cuenta que todo nuestro esfuerzo puede muy fácilmente ser en vano. El mito de nuestra capacidad para predecir y controlar el cambio también se ha venido abajo. Por supuesto, para el veganismo esto es especismo y antropocentrismo. Un vegano dirá que hay que convencer a los ecologistas de su extravío moral. En mi opinión, son los veganos los que se han quedado atascados en una filosofía moral del siglo XVIII.

    Recomiendo el visionado del segundo capítulo de la serie documental "All watched over by machines of loving grace" de Adam Curtis. Expone muy bien la evolución de estas ideas:

    http://www.youtube.com/watch?v=ha8ocu1UaWI

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  5. Hola Óscar,

    Dices: "Cuando hay seres humanos implicados eso se hace siempre, y se considera justificado aunque contrario al ecologismo."

    Creo que eso es porque siguen un ecologismo antropocentrista, y no un ecologismo sensocentrista como hacemos nosotros. El ecologismo antropocentrista defiende la conservación de los procesos naturales para las vidas de los humanos, nosotros lo defendemos para las vidas de todos, sin especismo, es decir, de manera coherente dentro de ese "ecologismo". El ecologismo puro (ecocentrismo) antepone la ecología sobre cualquier vida individual, por eso afirmo que realmente no existen los ecologistas (a lo mejor hay alguno por ahí).

    Creo que no debemos enfrentarnos al "ecologismo" sino intentar hacerlo coherente (ecologismo antiespecista) y aprovechar esa carga positiva que comentas, y que irá creciendo en la sociedad según vayan sucediendo los acontecimientos.

    Saludos!
    David.

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  6. Hola, Masgüel.

    Dices que, en tu opinión, los veganos se han quedado atascados en una filosofía moral del siglo XVIII. No consigo entender qué quieres decir con eso en concreto. Ni veo qué razones aportas para justificar esa opinión.

    Tampoco veo qué razones aportas para justificar que debamos centrar nuestros esfuerzos en conservar nuestra especie, tal y como propones. Yo diría que tu visión está atascada, por lo menos, en el pensamiento tribal de la Edad de Piedra, cuando inconscientemente se decidió que sólo los humanos (o algunos de ellos) importaban y merecían cierta consideración, mientras que los demás animales sólo merecían ser explotados por nosotros. En efecto, la visión que expones es especista (y defensora del antropocentrismo), y como el especismo está racionalmente refutado resulta que tu propuesta es moralmente inaceptable.

    Por mi parte, te sugiero que eches un vistazo al libro de Charles Patterson titulado "Eterna Treblinka" (traducido al español como "¿Por qué maltramos tanto a los animales?") en donde se analiza concisamente esta radical separación ideológica que se forjó entre el ser humano y el resto de animales, y que está en la base de la injusta dominación especista que pervive hasta nuestros días.

    http://www.vegetarianismo.net/liberacionanimal/entrevista-Charles-Patterson.html

    Un saludo.

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