25 de agosto de 2011

Situando una cuestión en sus justos términos

Hace unos meses, fue publicado en muchos medios de comunicación el caso de unos padres que al parecer eran veganos, y que después se tuvo conocimiento de que practicaban terapias fraudulentas, a los que se les murió un hijo por culpa de su negligencia. En ese momento la noticia fue utilizada para atacar el veganismo, como práctica, y tacharlo de fanatismo peligroso en diversos periódicos, mesas de debate, telediarios...

El suceso no tuvo relación con el veganismo. El hecho de que los padres fueran veganos era puramente tangencial al hecho de que practicaran terapias pseudocientíficas y no tuvieran conocimientos cabales de nutrición. No existe relación entre el veganismo y la práctica de teorías pseudocientíficas ni la mala nutrición por falta de conocimiento.

Aquí se está confundiendo un caso excepcional con lo habitual. Lo normal es que los niños alimentados de forma vegana crezcan sanos y fuertes. Miles de niños veganos crecen sanos y fuertes. El problema no es el veganismo. El problema es no informarse correctamente. 

Nunca veremos un caso de niño vegano malnutrido en países anglosajones, como Estados Unidos y Reino Unido, porque el veganismo se lleva practicando allí desde hace 70 años y la información y el grado de conciencia en general es mucho más elevado que en el resto del mundo. 

Los casos excepcionales ocurren siempre en países como España, Francia e Italia donde el veganismo apenas se comenzó a difundir desde poco más de una década y, además, se confunde con otras cosas, como la macrobiótica o el naturismo y otras doctrinas que no tienen ninguna relación con el veganismo.

El veganismo es una filosofía ética que rechaza la explotación animal y afirma que los demás animales deben ser respetados como personas. Esta filosofía se aplica en la práctica evitando participar en la explotación de los animales y escogiendo alternativas que no impliquen usar a otros animales. Todo esto es compatible con la razón y la ciencia.

El veganismo como práctica es perfectamente realizable y no causa problemas de salud siempre que se lleve a cabo de manera informada y responsable.

Está demostrado que una alimentación vegana, siempre que esté bien planificada, es apta para todas las edades y circunstancias de la vida.

Es por esto que el veganismo, tanto como ideal o como práctica, no tuvo nada que ver con el hecho de que unos padres causaran la muerte de su hijo por negligencia. En esto sólo tuvo que ver con su falta de conocimiento sobre nutrición y su confusión acerca de como llevar una vida saludable.

El veganismo es viable, no implica daño para nuestra vida y nuestra salud, y, además, es la única opción moralmente justa, por respeto a los demás animales

Me gustaría finalizar con un breve documental sobre padres veganos:





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2 comentarios:

  1. ¿somos el único mamifero que bebe leche de otro animal?
    http://www.youtube.com/watch?v=S1Oz0MgCc_4

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