26 de mayo de 2012

El numerito de los huevos





Muchas personas que consumen productos de origen animal son sensibles al hecho de que los demás animales también sufren. Para intentar evitar ese sufrimiento promueven y apoyan medidas como jaulas más grandes con las que seguir explotando a los animales pero con la conciencia más tranquila porque piensan que sus condiciones son mejores y que ya no sufren tanto.

Un problema fundamental en este planteamiento radica en que pasa por alto el hecho de que a otros animales no sólo les importa evitar el sufrimiento, sino que también desean vivir, conservar su existencia, y disfrutar de su vida en libertad, libres de sometimiento. 

La verdadera cuestión de fondo en este tema sería aclarar qué supuesta justificación moral tenemos para usar a otros animales como comida. Ya sea para comernos sus cuerpos o lo que proceda de ellos: leche, huevos,….

Por un lado, no tenemos ninguna necesidad nutricional de consumir sustancias de origen animal para poder vivir y estar sanos. Las proteínas, las vitaminas, los minerales, y todos los nutrientes en general, que necesitamos podemos fácilmente obtenerlos de alimentos de origen vegetal.

Por otro lado, no podemos justificar éticamente el hecho de utilizar a otros animales como nuestra propiedad, como objetos de consumo, más de lo que podemos justificar el usar a otros humanos en los mismos términos. 

Los demás animales son seres con capacidad de sentir. No son cosas, no son objetos, son individuos con intereses propios. El solo hecho de que no sean humanos no justifica moralmente que podamos usarlos, ignorando su consentimiento y sus intereses. Al tratar a otros animales como recursos, como nuestra propiedad, lo que hacemos es practicar la esclavitud.

Huevos de corral: Detrás del mito del trato humanitario

Damos por hecho que no hay un problema ético en usar a otros animales para satisfacer nuestras necesidades y gustos. En el mejor de los casos, nos preguntamos si el hecho de utilizarlos les conlleva mucho sufrimiento, y nos preguntamos cómo podríamos evitar o reducir dicho sufrimiento. Pero lo cierto es que en primer lugar deberíamos preguntarnos por qué estamos usando a otros animales como si fueran máquinas de producción —por qué usamos a seres que sienten como si fueran objetos — y qué supuesta legitimidad moral tenemos en coaccionar a otros animales para servirnos como productos.

En realidad, las etiquetas de los productos animales que supuestamente garantizan el “Bienestar Animal” son usadas para proporcionar bienestar a quienes consumen dichos productos. El verdadero bienestar no es compatible con la explotación. Todas las gallinas usadas para producir huevos habrán vivido toda su vida confinadas en espacios cerrados, ya sean jaulas o corrales, y finalmente, cuando ya no sean productivas, serán enviadas al matadero.


Grupos animalistas promueven el consumo de productos animales etiquetados como ecológicos porque consideran que esclavizar a otros animales está bien si se hace al aire libre. Y aunque luego todos los animales acaben en el matadero, lo único que a estos grupos les preocupa en apariencia es el bienestar de sus víctimas. Si el bienestar es supuestamente de un "nivel alto" entonces todo está bien.

"El numerito de los huevos" es otro ejemplo más de las consecuencias que se derivan al focalizar nuestra atención exclusivamente en el sufrimiento como único problema de nuestra relación con los demás animales. Esto sólo ha servido para perpetuar su explotación. 

Si lo único que importa es el sufrimiento entonces se buscarán maneras de intentar "reducir el sufrimiento" pero sin cuestionar el hecho mismo de que utilicemos a otros animales como medios para nuestros fines. Así nadie se cuestiona el hecho de que hemos cosificado a seres sintientes para explotarlos como nuestros esclavos.

Si no tenemos necesidad ni tampoco ninguna justificación moral para seguir comiendo y explotando a los demás animales ¿en qué nos diferenciamos de aquellos que calificamos de "abusadores" o "maltratadores"? Si consumimos animales infligimos daño y sufrimiento sólo por costumbre y por placer; no por necesidad. El cambio que queramos ver en los demás debe comenzar primero en nosotros mismos. 

Casi todos estamos de acuerdo en que no está bien hacer daño innecesariamente a los demás animales. Pero cada vez que participamos en la explotación animal estamos actuando justo al contrario de lo que decimos.

Si de verdad nos importan los demás animales, y nos tomamos en serio sus intereses, dejaremos de participar en su explotación.


Artículos relacionados:

- Los cuatro problemas del Bienestar Animal: en pocas palabras


- El fracaso de las leyes anti-crueldad

Reemplazando una jaula con otra

8 comentarios:

  1. Me alegra mucho que hayas escrito este entrada, ya que, últimamente, en el Facebook no deja de rular información con los numeritos esos que indican como viven supuestamente las gallinas. Ahora, por defecto, pondré como respuesta un enlace a esta entrada cada vez q vuelva a aparecer ese mensaje. Gracias!

    Te dejo aquí lago.

    http://hoyideashoy.blogspot.com.es/2012/05/acnur-y-las-vacas-o-todo-sufrimiento.html

    un saludo

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    1. Hola, Irene.

      Me alegra mucho saber que te haya gustado la nota y que la vas a difundir. Te lo agradezco especialmente. Es la segunda nota que publico dedicada al consumo de huevos, aunque los argumentos valen, o debería valer, para cualquier forma de explotación animal.

      Estoy bastante de acuerdo con la reflexión que expones en tu blog. Ayudar a unas personas (humanas) a costa de explotar a otras (no humanas) nunca puede ser moralmente aceptable, por muy buena y honesta que sea la intención que motiva esa ayuda.

      Solamente partiendo del veganismo como base podemos participar en una causa justa. Por eso entiendo que la concienciación educativa y la difusión del veganismo es la tarea más importante y prioritaria, teniendo en cuenta por igual el punto de vista de todos los individuos implicados.

      Un saludo.

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  2. Excelente publicacion!!! y GRACIAS Luis, todo lo que escribes es parte de mi lectura de cabecera ya que soy vegana y me ayuda mucho cuando debo explicar y educar sobre Veganismo.Tus palabras no dicen otra cosa que la realidad Gracias por todo!!!

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    1. Muchas gracias, Elisa.

      Este blog no tendría sentido sin gente que lo leyera. Por eso te agradezco mucho tu atención, y también todo lo que haces por las víctimas de la injusticia.

      Un abrazo.

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  3. Concuerdo con tu punto de vista y tus argumentos son bastante validos y realistas, pero la posición a la que representas no es solo de que ya todo el mundo tiene que "comer vegetales" ya que tambien las economias y factores industriales depende de la comercialización de las "carnes", varias, si no es que todas se vendrian abajo, sin mencionar a las personas que viven de "criar" a los animales para su venta y consumo.

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  4. Hola. Gracias por tu comentario.

    La postura que defiendo en concreto es la de que debemos dejar de usar a otros animales para cualquier propósito nuestro, y que debemos satisfacer nuestras necesidades y deseos sin usar animales no humanos. Esto es el veganismo. Y en general defiendo que todos los seres que tienen capacidad de sentir sean igualmente respetados al menos a un nivel básico. Esto significa, como mínimo, no usarles nunca como propiedad ni como recursos. Esto son los Derechos Animales.

    Respecto del punto que señalas, puedo decir que entiendo y comparto tu preocupación. Pues no es mi intención ni mi deseo que nadie se quede sin trabajo ni colapsar la economía. Todo lo contrario. Pero puedo asegurarte que tus miedos no tienen fundamento. Porque quienes viven de la explotación animal pueden escoger otras opciones que no implican usar animales no humanos. Por ejemplo, las granjas en donde se explotan animales no humanos pueden ser reconvertidas en granjas de cultivo de vegetales con los que manufacturar alimentos u otros productos. Asimismo, quienes se dedican a explotar peces, y otros animales marinos, pueden dedicarse al cultivo de algas, y otras plantas marinas, que pueden ser usadas para el consumo alimenticio y de otros tipos.

    Adoptar el veganismo no implica en ningún caso que nadie se quede sin trabajo. Lo único que hay que hacer es sustituir un producto que implica explotar animales por otro que no lo implique. Asumir el veganismo no disminuye necesariamente el consumo de productos o la actividad económica.

    La abolición de la esclavitud de los animales no humanos, en el caso de que ocurra, no se producirá de la noche a la mañana ni de un día para otro, sino que ocurrirá de manera progresiva. Con lo cual el cambio de paradigma no tiene por qué ser traumático. Pero, en todo caso, independientemente de las circunstancias sigue siendo la única opción moralmente correcta.

    Un saludo.

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  5. Al señor "anónimo" yo sólo le plantearía una pregunta: ¿Sabes lo que es la sostenibilidad?

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