9 de agosto de 2015

Cinco errores fatales del activismo animalista


La organización PeTA dice que si haces algo bueno por otros animales entonces eres un "ángel" para ellos aunque sigas explotándolos para servir de alimento o vestimenta. El mensaje es que uno puede ser bueno con los demás animales aunque sea su explotador.


Esto es la traducción de un texto escrito por Victor Schonfeld, quien fue el autor de un documental llamado The Animals Film, estrenado en el año 1982, y que tuvo un éxito notable en el mundo anglosajón de aquel momento (algo parecido a Earthlings en nuestra época más reciente) lo cual motivó a mucha gente a acercarse al vegetarianismo y el activismo animalista. 

En el texto, Schonfeld expone su opinión sobre la evolución del movimiento animalista. El artículo se publicó en 2010 pero creo que vale la pena rememorarlo, pues a fin de cuentas no han cambiado tanto las cosas desde entonces. Aunque no es un análisis especialmente profundo, considero que señala algunos puntos importantes a tener en cuenta.

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Hay algunas cosas que me han motivado a continuar, y que me hacen sentir orgullo por como he vivido durante estas últimas décadas. Cerca del primer puesto de la lista está el ser vegetariano por razones éticas. Esto ya estaba pasado de moda en 1977 cuando dejé de comer carne y me puse a rodar The Animals Film. Me puse loco de contento cuando el filme tuvo un impacto que ni yo habría soñado; luego volví a interesarme por cuestiones humanas en mi trabajo creativo. No fue hasta 30 años después que por sugerencia de la BBC volví al mismo terreno para hacer la serie de documentales radiofónicos: One Planet: Animals and Us. Si bien yo seguía siendo vegetariano y esperaba descubrir que la explotación de los animales en la alimentación y la ciencia se habría reducido desde la década de los 80.
Sin embargo, lo que descubrí fue bastante perturbador: una total ausencia de progreso real. Austria tenía leyes muy estrictas que se acercaban a un cambio significativo, pero el número de animales sufriendo para satisfacer las necesidades y placeres humanos no ha menguado y la explotación industrial para comida se ha extendido por todo el planeta.
Sólo había un avance claro, a pesar de todo, y era la progresiva normalización del vegetarianismo a lo largo de los años.
Cuando me instalé en Gran Bretaña, los restaurantes raramente ofrecían opciones vegetarianas; los supermercados apenas podían satisfacer mis necesidades. El principal restaurante vegetariano de Londres se llamaba Cranks [Excéntricos] y esto lo dice todo. Ahora, por contraste, veo a familias enteras comprando comida vegetariana en la tienda de la esquina que regenta mi sobrina, y las opciones vegetarianas se van haciendo habituales en los comedores de los colegios.
En consonancia con esto, una de los oyentes de mi trabajo en la BBC expuso una crítica que contrastaba con las respuestas entusiastas que tuvieron los programas. "Qué malo es saber que Schonfeld sigue siendo vegetariano después de tantos años", se quejaba. Lo que ella quería decir es que le parecía mal que yo no me hubiera vuelto vegano. Después de concluir la serie de documentales con el profesor Gary Francione apelando a la educación vegana como "base moral" para los derechos animales, todavía quedaba la cuestión: ¿qué pasa conmigo y con la manera en que vivo?
Yo había dejado de evitar los lácteos y los huevos en mi dieta así como la piel y la lana de mi vestimenta. Tenía mis razones y la principal era que no quería imponer ese estilo de vida a mi familia. Además, en la década de los 80, uno de los defectos del movimiento por los derechos animales era la marginación. Así que cuando me entrevistaron sobre The Animals Film y los periodistas me señalaron inconsistencias sobre mi forma de vida, dije que yo llevaba zapatos de piel o añadía leche a mi café para que las implicaciones del filme no pudieran ser ignoradas descalificando a su autor por ser un fánatico.
Pero ahora en el siglo 21, los supermercados ofrecen comida vegetariana, los restaurantes sirven menús etiquetados como vegetarianos, y el daño a la salud y al medio ambiente causados por las granjas industriales se ha convertido en un saber común. Ya es hora de que los veganos hagan oír su voz. Incluso los huevos camperos y la producción de leche ecológica implican un notable sufrimiento y los animales son asesinados cuando su productividad decrece.
Ya desde la infancia se nos acostumbra a utilizar una diversidad de productos animales sin pensar en ello. Seguir el camino del veganismo requiere un esfuerzo. Yo comprendí esto: conseguir evitar completamente la explotación puede ser difícil pero los esfuerzos continuos nos fortalecen.
Así que a nivel individual estoy esperanzado. Aunque la serie de Animals And Us hizo evidente que el trabajo de los grupos animalistas organizados ha sido claramente inútil hasta la fecha, en términos de alcanzar objetivos, y las campañas por conseguir pequeños cambios son posiblemente contraproducentes. El activismo organizado está muy necesitado de nuevas perspectivas. Por lo cual he presentado para su escrutinio cinco errores fatales del activismo animalista:
1. En lugar de promover los objetivos de los derechos animales dentro de un contexto global de cambio social, las organizaciones animalistas insisten en ir por su cuenta. Hasta el Partido Verde tiene un programa de derechos animales tan radical como el de muchas organizaciones animalistas.
2. Uno de los grupos animalistas más conocidos a nivel mundial exhibe habitualmente cuerpos de mujeres desnudas, incluyendo a estrellas del porno, para llamar la atención de los medios informativos. ¿Cuándo se ha visto que una organización de derechos humanos cayera tan bajo?
3. Los grupos animalistas se han dedicado a premiar a diseñadores de mataderos y a cadenas de hamburgueserías después de haber negociado con ellos pequeños cambios que permiten que la explotación permanezca intacta.
4. En lugar de promover como base moral que las personas deben hacerse veganas para así abandonar su participación en la explotación de los animales, los grupos animalistas han apoyado conceptos como el de "carne feliz", "carne humanitaria" y "omnívoros conscientes".
5. Tácticas de violencia e intimidación personal hace tiempo que dejaron de tener un apoyo favorable, pero ahora los activistas gastan energía y recursos en organizaciones que carecen de una estrategia para conseguir acabar con la explotación animal, ya sea para la alimentación o para la ciencia. 
Los activistas no se han planteado a sí mismos las cuestiones más controvertidas, y la auto-promoción de las organizaciones ha sustitutido el menos glamuroso trabajo de ayudar a la gente a cambiar de forma de vida. Mucho ruido y pocas nueces. Tal vez sea hora de revertir esto. 
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Creo que no cabe duda de que las conclusiones de Victor Schonfeld fueron fuertemente estimuladas por el contacto intelectual con Gary Francione, quien desde la década de los 90 del siglo pasado ha sido un severo crítico sobre los planteamientos teóricos y prácticos que han predominado dentro del ámbito animalista; especialmente con las organizaciones animalistas corporativas. El propio Francione realiza un comentario favorable respecto del artículo de Schonfeld en su blog

A mí me gustaría hacer dos observaciones en relación con el contenido del texto:

La primera es que no existe tal cosa como un movimiento animalista. Esto no existe. Lo que sí existe son varios movimientos que defienden la consideración moral sobre los animales nohumanos. Varios y no uno. En mi artículo «Tres movimientos» identifiqué claramente tres movimientos dentro del contexto animalista. Cada uno de ellos con bases, medios y objetivos diferentes. Que en la práctica haya una constante confusión y solapamiento entre ellos (por el simple hecho de que todos tienen en común el preocuparse por los animales nohumanos) no invalida la evidencia de que son sustancialmente diferentes.

Es obvio que no he descubierto nada nuevo sino que me limito a seguir las pautas establecidas por otros autores (Regan, Francione, Dunayer). Y no deja de ser curioso que en las publicaciones de los defensores de la explotación animal sea donde más claramente se reconoce que existen unas evidentes diferencias dentro del ámbito animalista, frente a la creencia de que sólo hay un solo movimiento animalista. Y pienso que si los no-humanos pudieran comprender estos asunto, y expresar su parecer, también entenderían muy bien estas diferencias. Quienes tienen mayores problemas para distinguir son los propios animalistas, seguramente en parte debido al bombardeo propagandístico de las organizaciones corporativas que son las que difunden el engaño de "un movimiento por los animales" único y monolítico (el cual en la práctica consiste básicamente en darles dinero a ellas, claro).

Mi segunda reflexión, en relación con la anterior, es que si no aclaramos ese punto ni siquiera vamos a comprender qué es lo que está ocurriendo y mucho menos vamos a solucionar nada. Por supuesto que Schonfeld no señala esto en su artículo porque seguramente, como la mayoría de la gente, cree que existe un movimiento animalista que sólo varía en la radicalidad o la intensidad de su implicación. Es un error importante no reconocer estas diferencias ideológicas. Algo así como ignorar o confundir las esenciales diferencias entre fascismo, anarquismo, liberalismo, socialismo,... dentro del contexto humano. 

La confusión es un mal y, por tanto, favorece todo aquello que sea un mal. Los males son el especismo y el bienestarismo. Ambos prejuicios son, a mi entender, los verdaderos errores fundamentales y que han provocado como consecuencia todo lo demás. Nuestra confusión para advertirlos y denunciarlos ha permitido que dominen nuestra cultura incluyendo, por supuesto, a todo el ámbito animalista.

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