24 de noviembre de 2015

«El Activismo Animalista y el Método Científico»




Este texto es el primero de una serie de artículos que tratan acerca de la efectividad del activismo basada en la evidencia. Su autor es el profesor Casey Taft, especialista académico en psicología, quien amablemente me ha dado su aprobación para traducirlo al español.

El texto forma parte de una respuesta razonada a la propaganda de los grupos bienestaristas que está difundiendo la idea de que promover el veganismo no es la manera más efectiva de conseguir que la gente deje de apoyar la explotación animal y que tratan de adornar su mensaje anti-vegano con referencias pseudocientíficas que carecen de evidencia probada.

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Como alguien que ha dedicado su carrera a estudiar y practicar el método científico tanto como autor como editor responsable de determinar la aceptación o el rechazo para la publicación, estoy sorprendido por la falta de respeto al método científico en el activismo animalista. Esto sucede en la preparación de estrategias, su evaluación y la interpretación de tales estrategias. Aquí discuto un estudio recientemente publicado [Humane Research Council Study of Current and Former Vegetarians and Vegans"] y la manera en que esa investigación no se ajusta al método científico establecido.
Algunos recientes estudios en esa misma línea han sido difundidos y he observado que hay activistas que han adoptado un cambio de enfoque como resultado. Estoy advirtiendo acerca de confiar seriamente en esos estudios como base para preparar el activismo debido a que a menudo no siguen las pautas del método científico y, por tanto, las conclusiones que podemos deducir de ellos son limitadas.
Antes de analizar el estudio de la HRC [Humane Research Council], expongo algunas bases del método científico que son habitualmente ignoradas en la preparación del activismo animalista:
1. Generar una lista de hipótesis testables que estén basadas en una teoría específica o en un modelo conceptual. Si un estudio no aporta predicciones acerca de lo que el análisis de datos debería mostrarnos, entonces las hipótesis no pueden ser testadas y el estudio debe ser considerado exploratorio.
2. Definir y medir operacionalmente los constructos de interés de una forma clara usando definiciones aceptadas.
3. Establecer conclusiones avaladas por el análisis de los datos y no ir más allá de lo que señala la evidencia.
4. Enviar la investigación a un proceso de revisión por pares en el que otros expertos del mismo campo puedan evaluar y asegurar que la investigación es científicamente correcta y no sesgada.
Para aquellos que no estén familiarizados con el estudio de HRC,  se trata de un estudio epidemiológico sobre 11.000 sujetos para comprender los factores que llevan a alguien a adoptar una dieta vegetariana o una "vegana" a largo plazo. Para propósitos del análisis estadístico, los "veganos" (queriendo referirse a aquellos que adoptan una dieta exclusivamente vegetal) y los vegetarianos fueron agrupados juntos. El principal hallazgo encontrado fue que había cinco veces más personas que habían abandonado la dieta vegetariana y la vegana que las que seguían con ellas actualmente. Lo cual sugiere que la adhesión a ese tipo de dietas es mínima y problemática.
Basándose en una serie de análisis que comparan a esos dos grupos de personas, los autores extraen una serie de conclusiones entre las que incluyen que debemos hacer un énfasis en la reducción del consumo de animales –en vez del cese completo– y que debemos centrarnos más en el "cómo" se aplica el vegetarianismo y el veganismo –en vez del "por qué" del vegetarianismo y el veganismo.
Ahora vamos a repasar las bases del método científico que expuse anteriormente para ver como se aplicarían a ese estudio.
Generar una lista de hipótesis testables que estén basadas en una teoría específica o en un modelo conceptual. Los autores no presentan hipótesis específicas y no muestran sus predicciones antes de realizar el análisis. Por tanto, no sabemos lo que pretenden demostrar al comienzo el estudio y la interpretación de los resultados debe ser tomada con precaución.
Definir y medir operacionalmente los constructos de interés de una forma clara usando definiciones aceptadas. El "veganismo" en este estudio no fue definido según la definición aceptada por la Vegan Society: "El veganismo es una forma de vida que excluye, hasta donde sea posible y práctico, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales ya sea para alimentación, vestimenta o cualquier otra finalidad". Los autores definen el veganismo como si fuera una dieta pero el veganismo no es una dieta. Más aún, los veganos y vegetarianos fueron agrupados como iguales a pesar de que en realidad se trata de dos grupos muy diferentes respecto de sus motivaciones sobre el rechazo al uso de animales.
Si se hubiera asumido las definiciones correctas de "vegano" y "vegetariano" en el análisis sobre la permanencia de una dieta sin carne, estoy seguro de que los veganos habrían mostrado un índice muchísimo más alto de continuidad que los vegetarianos. La conclusión a partir de este análisis sería que debemos promover directamente el veganismo en lugar de estadios intermedios respecto de ese objetivo.
Establecer conclusiones avaladas por el análisis de los datos y no ir más allá de lo que señala la evidencia. Curiosamente, las conclusiones esgrimidas por los autores acerca de que debemos preferir un enfoque centrado en reducir el consumo de carne –en oposición a abolir su consumo– y en el "cómo" llevar a cabo una transición a una dieta sin carne –en oposición al "por que"– parecen alejarse considerablemente de lo que los resultados muestran en realidad. Las variables más importantes que determinan por qué alguien permanece vegano o vegetariano se referían a razones relacionadas con los derechos animales, el medio ambiente, o la justicia social. Más concretamente, aquellos que indicaron que seguían una dieta vegetariana o una vegana debido a "proteger a los animales", "sentimientos de disgustos respecto de la carne y los productos animales", "preocupación por el medio ambiente", y "la justicia social y el hambre en el mundo" eran precisamente los que mantenían indefinidamente su dieta sin carne. Un análisis separado mostró que el principal desafío para mantener una dieta sin carne entre los participantes del estudio era que ellos no veían el vegetarianismo o el veganismo como parte de su identidad.
A través de todos los análisis expuestos, las variables que se refieren a la empatía con otros fueron las que mostraron una mayor conexión con la continuidad de una dieta sin carne que aquellas referentes a la salud, el gusto, la influencia social, las creencias religiosas/espirituales, la moda, o los antojos. Cuando lo hacemos por los animales, estamos más lejos de volver a consumir productos animales. En otras palabras, el estudio sugiere que debemos promover el veganismo según su definición establecida de evitar hacer daño a otros. Y debemos motivar a la gente a que se identifique como vegana y elimine los productos animales de sus vidas. En definitiva, los resultados sugieren que debemos enfocarnos en el "por qué" del veganismo –terminar con la crueldad hacia los animales–, poner un mayor énfasis en animar a otros a que eviten hacer daño a los animales –en lugar de reducir su consumo de carne–, y trabajar por incrementar la identificación con el veganismo –en lugar de debilitarlo.
Enviar la investigación a un proceso de revisión por pares en el que otros expertos del mismo campo puedan evaluar y asegurar que la investigación es científicamente correcta y no sesgada. Si el estudio de HRC hubiera sido revisado científicamente, al menos algunos de los puntos que he señalado habrían sido notificados y los autores habrían tenido que responder a cada uno de ellos en un documento corregido –e incluso haberlo rehecho– para que pudiera ser publicado. El proceso de revisión por pares es lo que aporta legitimidad a un estudio y demuestra que supera un cierto umbral de mérito científico, ayuda a eliminar el impacto que la parcialidad del investigador haya podido tener sobre la intepretación de los resultados, y contribuye a mejorar la ciencia en general. Reconozco que hay limitadas opciones de publicación para un estudio de esta naturaleza en revistas científicas, aunque debemos encontrar una forma más científicamente rigurosa de revisar estos trabajos para que puedan ser considerados eficaces.
Está claro que los datos mostrados aquí son potencialmente evaluables y pueden ayudarnos a responder cuestiones importantes. El valor de estos esfuerzos puede ser reforzado si las cuestiones e interpretaciones se sometieran a un escrutinio riguroso y a la respuesta por parte de otros en las comunidad científica y vegana. Es importante para quienes hacemos activismo por los animales que leamos investigaciones comprendiendo que la investigación es un proceso humano y que debemos ser conscientes de sus limitaciones.
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16 de noviembre de 2015

Come Con Conciencia



«Todos opinamos que nos importan los animales y consideramos que tienen algún valor moral. Todos estamos de acuerdo en que está mal infligir sufrimiento y dar muerte innecesaria a los animales, y –sin importar cualquier desacuerdo que pudiéramos tener con respecto a cuándo el uso de animales es necesario– todos estamos de acuerdo en que el placer humano, el entretenimiento, o la conveniencia no pueden justificar el sufrimiento y la muerte de animales.» ~ Anna Charlton & Gary Francione

En el libro «Come Con Conciencia» todas las principales cuestiones relacionadas con la práctica del veganismo en el ámbito de la alimentación son respondidas en pareja por Anna CharltonGary Francione. Es un texto dirigido a un público general, por lo que resulta muy adecuado para recomendar, sugerir o regalar a las personas de nuestro entorno para que conozcan mejor la postura vegana. 

El texto responde de forma ordenada y didáctica a todas las principales cuestiones planteadas acerca de lo que supone rechazar el uso de animales nohumanos para alimento; abarcando diferentes puntos de vista: ético, nutricional, medioambiental. Es probablemente el texto más completo que podamos encontrar sobre este tema específico.

El objetivo de este libro es demostrar argumentadamente que el rechazo a la utilización de animales nohumanos es la única conclusión racional a la que podemos llegar si aceptamos que los demás animales no son cosas y tienen un valor moral. Y que ese rechazo no supone en ningún caso rechazar nuestra salud y calidad de vida sino que incluso supone mejorarla.

Si estamos de acuerdo en que no está bien hacer daño a los demás animales innecesariamente entonces por coherencia debemos rechazar su utilización para servir de comida si no queremos caer en una flagrante contradicción entre nuestra forma de pensar y nuestra forma de vivir. Y lo mismo se puede aplicar el resto de fines [vestimenta, ocio,...] por los que son explotados los animales nohumanos.

En definitiva, una herramienta muy útil tanto para quienes se inician en el veganismo, o tienen interés en conocerlo, como para aquellos veganos que desean tener recopiladas en un solo documento todas los principales puntos que se suelen plantear acerca de este tema.

!Ah! y si después de terminarlo os quedan más ganas de lectura, no deberíais perderos la estupenda y utilísima recopilación que mi amigo Igor Sanz ha realizado, en su blog Lluvia Con Truenos, de libros relacionados directamente con la filosofía del veganismo y su práctica.

9 de noviembre de 2015

El negocio animalista y su comercio con la desgracia de los animales




La organización "IgualdadAnimal" (IA) vuelve a lanzar por enésima vez su campaña sobre el comercio de perros (y gatos) en China para servir de comida a los humanos. 

De nuevo, nos encontramos con esta campaña que ningunea a los demás animales que no son perros y gatos. Una campaña que pide específicamente que se acabe con esa explotación sobre perros y gatos; como si no hubiera ahora mismo otros animales sometidos a la misma opresión. Esto es un ejemplo del especismo que existe dentro del ámbito animalista. Esa campaña ignora deliberadamente al resto de animales que son igualmente explotados por el mismo motivo: porque no son humanos.

Imaginemos que existiera una campaña contra la violación de mujeres blancas en China. ¿Acaso apoyaríamos o aceptaríamos semejante campaña? Esa campaña podría justificarse apelando a que al estar dirigida al público occidental, y siendo éste de mayoría blanca, se sentiría más identificados con esas mujeres. Esa iniciativa es claramente racista. Esa campaña fomenta el racismo y no es aceptable independientemente de de las supuestas –e improbables– consecuencias buenas que pudiera tener. No sólo las mujeres blancas son víctimas de violación en China, ni sólo en China hay violación. Esa hipótetica campaña sería tan absurda e inmoral como lo es la campaña sobre el consumo de perros –y gatos– en China.

Las supuestas buenas intenciones, o las posibles consecuencias, no justifican moralmente hacer una campaña centrada en una especie que discrimina al resto de animales que están sometidos a la misma explotación. Eso implicaría asumir que el fin justifica los medios: que si la consecuencia que buscamos conseguir es buena entonces podemos hacer lo que nos dé la gana para conseguirla. Aquí tenemos precisamente la misma forma de pensar inmoral que sostiene la explotación animal.

La campaña de IA dice que supuestamente han conseguido "cerrar mataderos" de perros y gatos, pero lo que no te cuentan es que otros han abierto en su lugar. Cerrar un matadero por incumplir una normativa legal no impide que abran otros nuevos en el futuro inmediato, que cumplan esa normativa, para satisfacer la demanda del consumo de animales. La explotación existe porque existe la demanda. Mientras haya demanda, seguirán existiendo mataderos. Así que esa campaña no ha ayudado ni ha conseguido nada para los perros y gatos, o demás animales, que son explotados para servir de comida a los humanos.

Incluso aunque hipotéticamente consiguieran acabar en el futuro con la explotación de perros y gatos para comida, esto no significaría que esos animales dejaran de ser explotados para otros fines: mascotismo, experimentos,.... Ni tampoco significa que los chinos dejen de comer animales y sustituyan ese consumo por vegetales. Lo que harían en todo caso sería sustituir el consumo de perros por el consumo de vacas, cerdos, pollos, conejos, peces u otros no-humanos.

Una campaña contra el uso de perros para comida está implícitamente diciendo que no hay problema en comer vacas, cerdos, y otros animales.




La campaña de IA no ha conseguido que nadie se replantee su prejuicio especista. Todo lo contrario. Lo que consigue es que la gente siga creyendo que discriminar moralmente en base a la especie –especismo– es algo que está bien y que comer animales es algo que está bien siempre que no sean perros y gatos. Esto es especismo en su máxima expresión y es lo que esa campaña está difundiendo.

En un reciente programa de radio en el que se entrevista a Javier Moreno, director de IA, para que explique la campaña; él en ningún momento señala que lo que hacen en China es moralmente lo mismo que hacemos aquí con los animales que comemos. Es una de las locutoras del programa, Daniela Blume, la que por su cuenta establece la conexión con lo que nosotros hacemos a los demás animales. Pero después de eso, Javier Moreno continúa con su discurso sobre los perros en China. Él sigue ignorando deliberamente a los demás animales y sólo le interesa promover su campaña para recaudar dinero.

Si alguien supuestamente se interesara por el veganismo a través de una campaña especista con más razón podría haber llegado del mismo modo sin necesidad de una campaña especista. Una campaña vegana podría haber concienciado mejor aún a esa persona. No tenemos necesidad de recurrir a esas campañas injustas que perpetúan el prejuicio del especismo. Si alguien llega a conocer el veganismo no es gracias a esas campañas sino más bien a pesar de ellas.

Si en efecto la misma matanza que sucede en China está ocurriendo a pocos kilómetros de nuestras casas, en las granjas y en los mataderos, carece por completo de sentido que denunciemos las matanzas que ocurren en otros países lejanos ignorando lo que está sucediendo en nuestro entorno cercano. No se trata sólo de una cuestión de contexto o de cercanía, porque si nosotros consumimos productos de origen animal entonces esas matanzas las estamos sosteniendo directamente nosotros.

¿Por qué se hacen este tipo de campañas? Porque es un negocio para sus autores. No es activismo. Casi todo el mundo occidental está de acuerdo en que no deberíamos comer perros ni gatos. Por ello las organizaciones corporativas animalistas se centran sólo en esas especies y piden dinero, diciendo que ellos van a acabar con esa explotación en China, aprovechándose de la compasión de la gente. Su intención primaria es conseguir dinero para poder vivir de un negocio basado en explotar la explotación animal.

Los humanos comerciamos con las vidas de otros animales y, dentro de ese comercio esclavista, las organizaciones animalistas corporativas comercian para su lucro personal usando la desgracia que padecen los animales nohumanos.

Por todo ello, pienso que nadie debería apoyar esa campaña. Que cada uno reflexione por sí mismo acerca del asunto y saque su propia conclusión. 



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