20 de septiembre de 2016

«En Busca del Veganismo [1]»




Este texto fue publicado en el año 1949 por Leslie Cross, que era por aquel entonces vicepresidente de la Asociación Vegana [Vegan Society], con la intención de clarificar lo que debía significar el veganismo, el cual todavía no contaba con una definición establecida.

Parece que todos los veganos de aquel entonces estaban de acuerdo en que ser vegano significaba al menos no comer nada que proceda de otros animales, así como evitar productos en general que provengan del uso de animales —algo similar a lo que sucede hoy en día. Sin embargo, no existía una definición establecida y existía la controversia sobre cuál debía ser el sentido específico del veganismo.

Los veganos de esa época coincidían en haber frecuentado previamente la Asociación Vegetariana y entiendo que algunos se dieron cuenta de lo útil que resultaba que el vegetarianismo tuviera una definición fija y establecida, evitando así que cada uno lo interpretara a su manera, por lo que algunos, encabezados por Leslie Cross, trataron de aplicar el mismo método al veganismo.

Leslie Cross nos aporta su relato acerca de esta cuestión y es una buena fuente de información sobre la historia del veganismo. Hacía años que quería traducir este texto. Me alegra que por fin haya surgido el momento de hacerlo. Deseo que su lectura os parezca tan interesante como a mí.


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 EN BUSCA DEL VEGANISMO [1]

Despejando el terreno
La presente etapa en el desarrollo de la Asociación Vegana se caracteriza por centrar la atención sobre las implicaciones de la cuestión: "¿Qué es el veganismo?" 
Hay más —mucho más— detrás de esta simple cuestión de lo que parece en un principio. Para empezar, debemos despejar nuestras mentes para poder comprender, por ejemplo, que cuando decimos: "El veganismo es esto o lo otro", lo que en realidad estamos diciendo es: "Mi idea del veganismo es esto o lo otro"; puesto que no hay nada en la constitución de la Asociación Vegana que establezca lo que es el veganismo. 
El hecho de que la Asociación Vegana haya llegado al momento actual sin haber definido con precisión el objetivo que pretende conseguir es algo que debe incomodarnos. Han habido buenas y, quizás, inadvertidas razones acerca de por qué no se debe intentar establecer una definición mientras la Asociación no alcance cierto punto en su recorrido. Sin embargo, debe motivarnos a la reflexión el que exista una creciente sensación de que ese punto ya no está lejos y que el limitado periodo en el que prescindir de una definición podría ser útil y deseable está llegando a su fin.
El método por el cual nuestro movimiento puede ser provisto con una definición acordada es, obviamente, a través del consenso mayoritario en asamblea anual o especial, y con la inclusión de ese consenso —en forma de una definición concisa— como una norma de la Asociación Vegana, o como un preámbulo a las normas, o mediante alguna otra disposición constituyente. Aunque este procedimiento parece ser sencillo, la tarea de encontrar y reconocer una definición correcta es más complicada de lo que pudiera parecer. Debido a que la Asociación ha desarrollado un largo camino en poco tiempo, y si queremos proporcionarnos una idea adecuada de lo que está implicado, debemos echar al menos un breve vistazo al terreno que ya hemos recorrido.
En julio de 1943, se publicó una carta en el The Vegetarian Messenger acerca del uso de lácteos por parte de los vegetarianos. La correspondencia sobre el tema se mantuvo alrededor de doce meses, tras los cuales apareció un mensaje firmado por Donald Watson, de Leicester, pidiendo que le escribieran todos los vegetarianos interesados en vivir sin productos lácteos, que recibió unas 50 respuestas. Tras varios debates, la Asociación Vegetariana declinó aceptar la formación de una sección "sin lácteos" en su organización, y sugirió que ese grupo debería formarse fuera de la Asociación Vegetariana. Ese pequeño grupo de personas conectadas a través del señor Watson se convirtió en el embrión de lo que más tarde sería la Asociación Vegana.
En noviembre de 1944, apareció el primer número de "The Vegan News". La organización contaba con unas pocas docenas de miembros, y la palabra "vegano" había sido adoptada por el señor Watson como sugerencia para el nombre del nuevo grupo. Como curiosidad, otros nombres propuestos fueron: nolacto, alvegano, vitano, benevoriano, belleriano, y otros términos más complicados como el de Grupo Vegetariano Total. !Deberíamos sentirnos afortunados por la elección final!
La editorial del primer número de "Vegan News" declaraba que: "Podemos ver claramente como nuestra civilización actual está basada en la explotación de animales de la misma manera que las civilizaciones del pasado estuvieron fundadas en la explotación de esclavos,..." Esto ya era una pista de que el vegetarianismo sin lácteos estaba destinado a ser sólo una parte de la filosofía general del nuevo movimiento. El tercer número [mayo de 1945] establece que el veganismo es la práctica de vivir consumiendo frutos, verduras, semillas y otros alimentos que íntegramente no contengan sustancias de origen animal. Habría que aclarar tal vez que esto no es el veganismo sino que en realidad el veganismo implica vivir con ese tipo de alimentos. El cuarto número [agosto de 1945] establecía que: "El objetivo de la Asociación Vegana es oponerse a la explotación de la vida sintiente, sin importar que sea beneficiosa o no." Esto ya supone una considerable expansión de la originaria motivación no-láctea.
La Asociación Vegana fue fundada de manera formal el 15 de marzo de 1947, cuando una asamblea general aprobó por primera vez una serie de normas. Sin embargo, no hubo todavía un intento de encontrar una definición consensuada de veganismo. La regla 2, la cual contemplaba al menos tres de algunos de los "puntos" de la Asociación, permanecía —y continúa permaneciendo— en total silencio acerca de los otros propósitos que igualmente deberían ser parte del hecho de ser vegano. Los puntos establecidos se referían solo a la dieta, el consumo de productos y la difusión de la educación vegana. No se mencionan otros puntos que igualmente deberían ser parte del hecho de ser vegano —tales como la oposición a la caza, a la vivisección, al uso de animales en espectáculos, a la castración y a la esclavización de animales para ser usados como transporte y otros fines. En todo caso, esos puntos no eran, ni pretendían ser, la definición de veganismo.
Por tanto, la Asociación Vegana es a día de hoy un grupo de personas que se ha unido en respuesta a un estímulo intuitivo que todavía no se ha cristalizado en palabras. Aunque la causa inmediata del surgimiento del veganismo fue el deseo de varias personas de conseguir un vegetarianismo lógico, el vegetarianismo sin lácteos sólo fue el desencadenante que trajo el veganismo al mundo cotidiano. La omisión de una definición lícita de veganismo hasta el día de hoy fue una necesidad histórica en tanto que necesitó tiempo para emerger con fuerza y entereza.
Sin embargo, es ahora cuando nos apartamos del pasado —pero sin olvidarlo— que estamos obligados a considerar si es o no es ya ese momento crítico en el que la noción de "veganismo" debe ser definida para terminar de emerger completamente. Si lo es, entonces la conclusión es que la definición es ahora necesaria e inevitable. Nuestra asociación está llegando a una encrucijada que toda organización revolucionaria debe enfrentar sobre sí misma cada cierto tiempo. Uno de los caminos nos deriva en un "veganismo" indefinido, en el que su significado depende de cada interpretación individual incontrolada e incontrolable para cualquier definición estándar acordada; y el otro camino desemboca en un "veganismo" definido, claro y preciso, que debe contar con el consentimiento y el apoyo de cada persona que se una a la Asociación.
La dispersión organizativa que ha caracterizado al movimiento vegano ha sido sin duda la forma correcta de organizarse en las épocas iniciales de un movimiento que busca expresar una idea tan nueva y tan vital que indudablemente yace detrás del término "vegano". Pero si estoy en lo cierto, la situación actual es que la dispersión organizativa y la ausencia de definición se están acercando a un momento en el que ya no resultan útiles ni esenciales, sino que representan un peligro de convertirse en agentes reactivos. Si es cierto que esto fue necesario, en las etapas iniciales para que los diferentes aspectos del veganismo fueran desarrollados, sería igualmente cierto que si el proceso está siguiendo su curso natural, la cristalización debe producirse en un periodo razonable. Por encima de todo, esto significa el surgimiento de una definición aceptada que debe dotarnos de identidad como asociación —una definición que será constituyente y por tanto vinculante para todo aquel que se una al movimiento.
La naturaleza del desarrollo de la Asociación Vegana sugiere que la forma en la que la definición debe ser alcanzada es en la forma de un principio, del cual se derivan lógicamente una serie de prácticas, y no en la forma de un conjunto de prácticas u objetivos. En su máxima expresión, el veganismo no puede ser a la vez una práctica y un principio, y convertirlo en una serie de prácticas supondría tener que listar indefinidamente cuales prácticas deben ser incluidas y cuáles omitadas, y fallaría en proporcionar un estándar de referencia que sirva para comprobar su idoneidad.
La búsqueda de tal principio no es una labor de invención sino un viaje de descubrimiento. El principio existe —es nuestro trabajo encontrarlo, y es quizás el trabajo más importante que tenemos entre manos. Si mi parecer está justificado, se trata de un principio que algún día tendrá un impacto en el mundo similar al que tuvo el movimiento para abolir la esclavitud humana. Espero, en un artículo continuación de éste, poder sugerir cómo podemos descubrirlo y —lo que es tal vez más importante— sugerir cómo   puede ser considerado como la representación del destino del movimiento vegano. Pero sean cuales sean nuestras opiniones individuales, debemos dedicar reflexión a esta cuestión, para estar seguros de que lo que finalmente decidamos es lo que mejor de lo que somos, en conjunto, capaces.
Texto original en inglés: «In Search of Veganism» [1]

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La segunda parte puede leerse clicando aquí.

3 comentarios:

  1. Qué gran aportación, Luis. La lucidez de Leslie Cross no deja nunca de impresionarme.

    Un saludo.

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  2. Te has pegado un verdadero currazo, Luis. Muchas gracias por esta aportación de sabiduría e historia.

    Un saludo cordial.

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